El crédito del técnico valenciano no se agota. | C. GIL

TW
10

Al borde del desahucio, el Mallorca reclamó una vida extra acribillando al Celta. Fue una exhibición de pegada descomunal. Inédita este curso y material de hemeroteca en la historia moderna del club. No sucedía algo similar desde la temporada 97/98 (ante el Tenerife). En plena agonía, la escuadra balear aprovechó la última oportunidad que le concedía el torneo para agarrarse a la tabla de un náufrago y repoblar de dudas a un adversario que parecía salvado.

Noticias relacionadas

En Mallorca, cuestionar a Vicente Moreno debería estar prohibido. Incluso multarse llegado el caso. Su tarea en el banquillo balear ha adquirido tintes homéricos. Si resulta notable y extremadamente meritorio el nivel de competitividad que ha ofrecido su equipo durante todo el curso, la fe que ha incrustado en sus futbolistas merece un capítulo aparte.

Cualquier otro conjunto del mundo hubiera bajado los brazos hace tiempo. Más tras la ristra de fracasos acumulados tras la reanudación de la Liga. Pero el Mallorca de Vicente Moreno nunca se rinde. Jugará mejor o peor, pero ofrece todo lo que tiene. Todo lo que puede. Ayer se desató ante el Celta y reclamó una última oportunidad. La permanencia aparece prácticamente inalcanzable para un equipo que lleva tiempo sin ser fiable, pero el Mallorca ha declinado rendirse. Así lo ha ordenado su entrenador.