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La estela de gran arquitecto ha perseguido a Jörn Utzon (Copenhague, 1918), desde que, en los años sesenta, las famosas velas de la Ópera de Sydney sorprendieron al mundo elevándose sobre la bahía. Fue una obra polémica que abandonó en mitad del proceso constructivo por problemas con las autoridades locales, pero que ha influido en gran medida en generaciones posteriores de arquitectos. También sus viviendas mallorquinas han dejado detrás un rastro «utzoniano» debido a su impronta en los profesionales locales.

Utzon abandona Sydney en 1966 y, seguidamente, descubre Mallorca, donde, entre 1971 y 1972, según la publicación de la Universitat Politècnica de Catalunya «Aprendiendo de todas sus casas», construye la primera de sus dos viviendas mallorquinas. Quiere alejarse del mundo. Parece que los problemas surgidos con la administración de Nueva Gales del Sur hicieron en él tal mella que renunció a su faceta de personaje público.

El arquitecto Juan Llovet, que con otros compañeros prepara una monografía sobre Utzon para la nueva etapa de «D'A», la revista del Colegio de Arquitectos de Balears, comentaba ayer algunos aspectos del trabajo de Utzon. «La de Sydney es su obra más emblemática pero, paradójicamente, por la que más se le ha criticado. Para hacerla ganó un concurso en 1957. Tuvo muchos problemas porque las autoridades le fueron cambiando el proyecto original y le acusaron de no saber gestionar un presupuesto que, con tantas modificaciones, se había disparado. Se encontró tan presionado que renunció y ya no quiso trabajar en este tipo de arquitectura». «El edificio está concebido sobre una plataforma, a la manera de los templos clásicos de Occidente, en el que destaca el juego de cubiertas, influencia de la forma de ver la arquitectura monumental en Oriente», apunta Llovet.

Convertido en mito, en la actualidad su salud no es buena y se encuentra en Dinamarca, según se comenta. En 1998 se reconcilia con Australia, donde había jurado que no volvería, y el alcalde de Sydney viaja a Mallorca para entregarle las llaves de la ciudad. La próxima semana el Govern le hará un homenaje.