Fallece en Eivissa Juan Muñoz, Premio Nacional de Artes Plásticas en 2000

El escultor, de 48 años y de vacaciones en la isla, sufrió un ataque al corazón la noche del martes

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J.H./P.T./AGENCIAS
El escultor madrileño Juan Muñoz, Premio Nacional de Artes Plásticas en el año 2000, falleció a los 48 años de edad de un ataque al corazón durante la noche del pasado martes en Eivissa, donde estaba pasando sus vacaciones, informaron fuentes familiares. El matrimonio formado por Juan Muñoz y la también escultora Cristina Iglesias conoció la isla el pasado año, coincidiendo en ella con la hermana de la artista. Este año, la pareja decidió regresar y alquiló una casa durante el mes de agosto.

Nacido en el año 1952, Muñoz estaba considerado como uno de los artistas españoles con más proyección internacional. Según la crítica, su obra, centrada generalmente en la figura humana y las grandes instalaciones, estaba dotada de un gran sentido de la arquitectura y los espacios. Muestras como la DIA Foundation de Nueva York, las Documenta de Kassel, el Aperto de Venecia o la Chambre d'Amis de Gante han contado con la presencia de las piezas de este escultor. En España, Muñoz está presente en las colecciones de instituciones como «la Caixa», el Centro Nacional de Arte Reina Sofía o el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), así como en la Tate Modern o el Museo Stedelijk en el extranjero.

Juan Muñoz irrumpió en la escena artística a principios de la década de los ochenta, tras cursar estudios, gracias a una beca del British Council, en el Central School of Art and Design y en el Croydon School of Art and Technology de Londres, aprendizaje que amplió posteriormente en el Pratt Graphic Center de Nueva York. Pese al Premio Nacional de Artes Plásticas otorgado por el Ministerio de Cultura por el conjunto de su carrera, Juan Muñoz gozaba de una mayor preponderancia fuera de nuestro país.

Tras algunos años en los que el cisma entre el artista y las instituciones españolas era evidente, a partir de la década de los noventa esta relación pareció normalizarse, aunque seguía señalando que en nuestro país «la capacidad de creación es grande, pero hay un interés institucional y político por abandonar y desprestigiar el arte». De este modo, el IVAM (1992), el Centro Gallego de Arte Contemporáneo (1995) y el Reina Sofía (1996) le cedieron sus salas para exhibir su trabajo.

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