ARTE

Biel Mulet Panizza habita entre la materia y el láser en su nuevo estudio

El polifacético artista cambia de espacio de trabajo donde da rienda suelta a su creatividad pictórica, literaria y musical

El artista Biel Mulet Panizza posa junto a algunas de sus obras en su nuevo estudio, cerca del Mercat de l’Olivar de Palma. | M. À. Cañellas

TW
0

El músico y novelista, además de artista plástico, Gabriel Mulet Panizza cuenta, desde hace muy poco, con una nueva ubicación en el centro de Palma, cerca del Mercat de l’Olivar. El artista se agenció un local adosado a un antiguo convento, que espera que le sirva de espacio creativo, en un sentido amplio, y que le permita dedicarse a la música, al arte y a la literatura. «Cada lugar en el que he pintado tiene su propia personalidad. No quiero pasarme de metafísico, pero se trata de atmósferas distintas», señala, a la vez que explica que ahora anda centrado en la producción de piezas retroiluminadas, pese a que hace muy poco estaba volcado en la música, grabando un tema con su proyecto Labios de Bourbon. «Pasar de una cosa a otra me estimula y creo que se alimentan mutuamente», explica.

Las piezas artísticas en las que está trabajando actualmente Mulet Panizza están cortadas a láser. Eso permite que el metacrilato se ilumine. El artista pretende, de esta manera, alejarse de la figuración para situarse en un terreno que bebe de la «yuxtaposición entre la pincelada expresionista, la carga matérica y el grafiti», señala el artista a la hora de definir el fondo de sus nuevas obras, mientras que la parte superficial, la más epidérmica de la pieza, es la que está dibujada a láser sobre metacrilato, que es lo que posibilita, con su trazado de surcos, que se iluminen las obras mediante luces laterales.

Colección

La colección de piezas, que se presentarán próximamente, llevará por título Faces, ya que Mulet Panizza afirma que, pese a sus intentos, «le cuesta escapar de la figura humana» a la hora de trabajar. «Me interesa pensar en la forma en la que nos vendemos. De lo que quiero hablar es de las dicotomías en las versiones que ofrecemos por redes, donde todo está mejorado», señala el creador, que busca ofrecer en sus piezas «las realidades en las que el ser humano se muestra en sociedad, ya que pese a las redes y a la ansiedad por mostrarse, existe un sentimiento de soledad permanente», señala el autor.

El año pasado fue importante para Mulet Panizza en el ámbito creativo, ya que lo acabó en una feria en Asia, concretamente en China. «Fue un final de año apoteósico, muy bueno en lo productivo. Vendí el espacio-taller que tenía en la Isla, y necesitaba un nuevo lugar donde iniciar un recorrido», reconoce el creador, que se ve influido por los espacios que habita. «El estudio obedece a un nuevo proceso», señala el autor.

En este nuevo camino, Mulet está uniendo la pintura junto a la tecnología, al menos la reflexión en torno a ella y a lo que ocurrirá con la IA y la materialidad, ante un nuevo paradigma. «Para mí es un momento de oportunidad. La tecnología, en mayor o menor medida, debe ser abrazada por los artistas, señala, a la vez que aclara que «el elemento principal es la creación del propio artista, pero la tecnología nos ayuda a mirar de otra manera. La imagen la trabajo yo. Lo que me interesa de la IA es más la posibilidad que nos da de poder vender una imagen u otra».

Literatura

Respecto a su obra literaria, cabe destacar que Mulet Panizza dedicó más de 15 años a su primera novela, La trama Schäffer, una obra que navega en el género negro centrándose en el mercado del arte. «Cuando comencé el libro lo viví como un viaje. Parto de una idea de dónde ir, pero reconozco que no sé dónde acabaré», señala el autor. Mulet Panizza también considera que trabajar ámbitos tan distintos como el arte, la literatura o la música, le sirve para desembarrar el camino cuando no ve las cosas claras. «Si me bloqueo, paso a otra cosa. Un ámbito ayuda a desatascar al otro», señala.