Mejorar la competividad requiere reespecialización

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Antoni Riera, director técnico de Impulsa, junto a Aina M. Ripoll, directora de la Unidad de Inteligencia Económica.

Antoni Riera, director técnico de Impulsa, junto a Aina M. Ripoll, directora de la Unidad de Inteligencia Económica.

20-10-2017

La Fundació Impulsa Balears es una plataforma de conocimiento estratégico que pone a disposicion de los agentes económicos y sociales nuevos recursos para que adopten las mejores decisiones. El objetivo final es contribuir al impulso de la competitividad global de Balears. Y reespecializarse es una obligación ineludible. “Revisar lo que producimos, cómo lo producimos y dónde lo vendemos es necesario para mejorar nuestra capacidad de crear valor, diferenciarnos del entorno y aumentar, así, nuestra renta”, explica Aina M. Ripoll Penalva, directora de la Unidad de Inteligencia Económica de Impulsa Balears, coincidendo con el director técnico, Antoni Riera.

Desde estas consideraciones, Impulsa Balears apuesta por la clusterización como una nueva forma de actuar sobre el tejido productivo balear, formulando propuestas estratégicas que permitan aprovechar todos los activos y capacidades del Archipiélago y, especialmente, trasvasar recursos hacia actividades de más valor añadido. No se trata de una labor fácil, apunta Antoni Riera, “pues obliga a comprender mejor los procesos de generación de valor, dotarse de nuevos instrumentos para monitorizar la actividad económica y, sobre todo, obliga a las empresas, administraciones públicas y demás agentes regionales a adoptar una nueva forma de planificar y tomar decisiones”.

Impulsa Balears apoya este proceso, convencida de que las Islas pueden mejorar su competitividad fomentando el desarrollo de servicios avanzados, regenerando la cadena turística de valor, identificando nuevas oportunidades para la industria y redefiniendo el rol de la construcción y la agricultura. De hecho, este es el principal mensaje que se desprende del nuevo número de la colección i|consignes, un documento breve que a modo de guía ofrece 12 directrices para orientar la reespecialización de Balears.

CLÚSTERES. Pero, ¿qué es un clúster? Es una concentración geográfica de empresas e instituciones de un entorno productivo determinado que están interconectadas y colaboran estratégicamente para obtener beneficios comunes. Se trata de sustituir el enfoque tradicional basado en sectores por uno nuevo basado en clústeres, donde lo importante son las interrelaciones que mantienen distintos segmentos productivos. Así un clúster puede agrupar actividades industriales y de servicios, que al combinarlas pueden dar origen a nuevos bienes y servicios o mejorar los actuales. El atractivo de la clusterización aumenta, especialmente, cuando pivota en torno a las esferas productivas que el Observatorio Europeo de Clústeres ha etiquetado como ‘traded clusters’, pues su mayor orientación a la exportación, su elevada capacidad de innovación y su propensión a pagar salarios más elevados enlazan con algunos de los principales retos que las islas asumen en materia de competitividad.

Atendiendo a la definición de los 51 ‘traded clusters’ identificados por el Observatorio Europeo de Clústeres, Impulsa Balears ha elaborado una nueva herramienta, que bajo la denominación de i|cluster, permite configurar la cartera de clústeres de Balears y conocer la intensidad con la que se producen las relaciones entre diferentes ámbitos de actividad. En este sentido, i|clúster ha detectado la presencia en el Archipiélago de un total de 47 clústeres, los cuales aglutinan a 350 segmentos productivos distintos y representan alrededor de un tercio de todo el tejido productivo balear (32,5% del empleo). La cartera de clústeres de Balears presenta un elevado grado de concentración, pues 6 clústeres representan en torno al 80%. Entre los clústeres con más peso en la cartera se encuentran los formados íntegramente por servicios, como los de alojamiento y turismo (40%), servicios empresariales (11,6%), distribución y comercio electrónico (9,2%) y educación y creación de conocimiento (7,3%). Asimismo, cabe tener en cuenta la presencia en las primeras posiciones de clústeres que interrelacionan segmentos industriales y de servicios, como los de transporte y logística (9,8%) y transporte marítimo (3,3%).

INDUSTRIAS EMERGENTES. Tan importante como identificar los clústeres que operan en el Archipiélago es ver qué relaciones pueden llegarse a establecer entre ellos. Y es aquí cuando surge el concepto de industria emergente. Se trata de 10 industrias que, de acuerdo a las megatendencias globales, están acelerando la transformación productiva en el mundo y que tendrán a medio plazo gran potencial de crecimiento y gran potencial de crear valor.

Desde la cartera de clústeres actual, Balears mantiene relación con las 10 industrias emergentes definidas nuevamente por el Observatorio Europeo de Clústeres. De hecho, i|clúster señala que tres cuartas partes de la cartera de clústeres balear (76,4%) mantiene relaciones con las denominadas industrias de la experiencia, la economía azul, las industrias creativas, los servicios logísticos, las industrias medioambientales, las industrias digitales, las tecnologías de movilidad, la biofarmacia, los dispositivos médicos o el packaging avanzado.

Ahí está la oportunidad de reespecialización de la economía balear, pues a través del desarrollo de estas industrias emergentes, Balears cuenta con numerosas posibilidades de descubrir nuevas cadenas de valor o reconfigurar las cadenas de valor existentes. En este sentido, destaca especialmente el potencial inherente a las industrias experiencia, pues es la que más peso tiene sobre la cartera de clústeres (50,2%). Se trata de un conglomerado de actividad que ofrece múltiples opciones en torno a la cadena de valor turística, pues pone nombre y apellido a una economía basada, no tanto en la compraventa de bienes o servicios turísticos, sino en la mercantilización de las experiencias. Y todo ello a partir de la interrelación de 8 clústeres distintos, entre los que por su aportación cabe señalar los de alojamiento y turismo, transporte y logística, servicios empresariales, artes escénicas y distribución y comercio electrónico, tecnologías de la información, marketing, diseño y publicidad.

Asimismo, cabe tener en cuenta que 6 de los clústeres que forman parte de las industrias experiencia permiten configurar nuevas cadenas de valor a través de la denominada economía azul, la segunda en importancia sobre la cartera de clústeres (17,7%). Apostar por el desarrollo de esta industria emergente que comprende un rango de sectores económicos y políticas relacionadas con el uso sostenible de los recursos oceánicos, permite a las Islas abordar la generación de nuevos bienes y servicios desde la interrelación de clústeres relacionados con los servicios medioambientales, la tecnología y la maquinaria pesada o los productos metálicos básicos.

POTENCIAL IMPULSOR. No todos los clústeres tiene el mismo potencial impulsor, o en otras palabras, la misma capacidad para trasladar los esfuerzos públicos y privados en una mejora de la posición competitiva de las Islas. Por ello, Impulsa Balears pone a disposición de políticos, empresarios, sindicatos... una extensión de i|clúster que permite medir el potencial impulsor de las 350 actividades productivas que conforman la cartera de clústeres de Baleares a través de cinco factores, como son la masa crítica y capacidad de resiliencia, la estructura y ciclo de vida, los fundamentos productivos, la estrategia empresarial y la orientación exterior. Por cada factor impulsor las actividades se evalúan tanto por su dinamismo (en relación a las últimas fases del ciclo) como por su relevancia (en relación a la media regional). Así, cada actividad puede obtener un máximo de 10 menciones especiales. En términos generales, los clústeres con más presencia en las Islas manifiestan un potencial impulsor notable, si bien destaca, especialmente, el clúster de servicios empresariales, pues 6 de las 11 actividades relacionadas obtienen más de tres menciones especiales.

La explotación de i|clúster, así como las directrices estratégicas que se proponen a través de i|consignes, permite a los agentes económicos y sociales abordar la reespecialización productiva de las Islas sea cual sea su ámbito de actividad. Dichos recursos son especialmente útiles para las organizaciones clúster que actualmente ya operan, pues les permiten contar con nuevas herramientas sobre las que redefinirse y ajustarse mejor al objeto de favorecer la competitividad del clúster que representan.