'Influencers' vs. el ejemplo personal

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El desarrollo y la gran evolución de las redes sociales han propiciado la aparición de los “influencers”, personas desconocidas surgidas a raíz de sus canales de YouTube, Instagram, blogs, etc., que se han convertido en figuras mediáticas gracias a la difusión e inmediatez de internet. El término usado es debido a que su presencia e influencia en dichas redes sociales les permite crear tendencia en una o varias áreas determinadas, influyendo sobre los demás.

Los “influencers” tienen cada vez un impacto mayor en el marketing, ya que al ser sus palabras, imágenes y opiniones tomadas como referencia, las empresas intentan llegar a acuerdos con ellos para mejorar el posicionamiento de su marca. De la misma forma los jóvenes buscan seguir a uno o varios “influencers” con los que se sientan más identificados y a partir de ahí lo normal es que den por buenos todos los comentarios que hagan, sin contradecir sus opiniones, y que también compren los productos que les sugieren o recomiendan (en algunos casos comercializados directamente por el propio “influencer”). Es tan grande el poder de atracción que generan estas personas que ya no resulta tan extraño que le pidas a un adolescente qué quiere ser de mayor y te responda “influencer” (youtuber, etc.), aunque algunos no sepan exactamente lo que realmente supone ni cómo convertirse en uno de ellos.

Sin embargo, y a pesar de su poder actual de influencia, yo considero que el ejemplo personal, basado en las acciones propias y no en las palabras, sigue siendo la mejor y más adecuada forma de influir en los demás. La integridad es una cualidad fundamental que determina la calidad de una buena persona; actuamos con coherencia e integridad cuando nos comportamos según nuestros principios. Una persona íntegra es auténtica y da buen ejemplo no por quedar bien o por interés sino porque es así; si preguntáramos a nuestros hijos qué es lo que más valoran de sus padres, muchos de ellos dirían que el ejemplo que reciben; en realidad los hijos aprenden poco de nuestras palabras y mucho de nuestros actos y de su coherencia con esas palabras. Seguramente por ello Oliver Wendell Holmes afirmó que “lo que haces habla tan alto que no me deja escuchar lo que dices”.

Aunque no tengamos miles de seguidores en una red social, cada uno de nosotros puede ser un modelo para los demás a través de nuestra forma de ser, nuestras palabras y acciones, puesto que todos tenemos en nuestro interior un maestro con la capacidad de inspirar a los demás. Es por ello importante que seamos conscientes y comprendamos el impacto que tienen nuestros actos diarios en todas las personas que nos rodean, pues como bien dijo Albert Einstein “dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás, es la única” y creo que aunque hubiera vivido en la época de las redes sociales y de los “influencers” hubiera opinado lo mismo.