Simplificando la complejidad (2)

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Después de las experiencias derivadas de la coordinación “investigación - ejecución” en varios frentes, vamos a integrar determinados aspectos de sus singularidades, para superar divergencias y convertirlas en tareas que potencien la funcionalidad (o aplicabilidad) de sus resultados.

Se puede constatar a través de la literatura académica que el ejecutivo profesionalizado vive entre reflexión y acción, y dispone a menudo de una formación de varios años en materias relacionadas con diversas disciplinas de la gestión y que una conducta consecuente puede aproximarle a una teoría que explique o fundamente su hilo conductor, o que los resultados de sus trabajos puedan ser adsorbidos como parte de su propia experiencia.
Además se observa que los ejecutivos aportan innovaciones conceptuales, simplemente ideas novedosas, “coopetición”(cooperar y competir); “glocalización”(pensando globalmente y actuando localmente), apareciendo finalmente como proveedores de conceptos y teorías, rompiendo con la divergencia entre ciencia y reflexión, reafirmando el valor teórico de la aportación de los ejecutivos que van más allá de los criterios puramente científicos, aproximándose a otras aportaciones de los investigadores de similar nivel en cuanto pretenden explicar relaciones de causa y efecto a través de enunciados identificables, específicos y la posibilidad de ser rebatidos aunque su proceso de elaboración sea diferente.

Unos y otros elaboran teorías. El ejecutivo se basa en su experiencia, mientras que el investigador en una literatura más o menos formalizada de construcción teórica. Al final se puede considerar al ejecutivo como un potencial teórico, según se sitúe en alguno de los siguientes condicionantes: tipo de saber del cual puede hacer uso y nivel de teorías en la escala que puedan inspirar las investigaciones.

El investigador debe enfrentarse a problemas instrumentales, conceptuales y simbólicos. Los primeros suelen ser de naturaleza operacional y surgen de la práctica del día a día. Los conceptuales se refieren a la comprensión general de las situaciones y los simbólicos tratan del reconocimiento, poder y prestigio. Las teorías pueden buscarse para encontrar explicaciones a todo tipo de problemas. Por medio de ellas se encontrarán, legitimaciones o en general explicaciones sobre la propia vida de los negocios.

Hay suficientes argumentos para no aceptar una oposición radical entre las funciones de un ejecutivo y las de un investigador, como actores, entre otros que participan en la creación y difusión de conceptos y teorías. Las posibles conexiones pueden ser múltiples y variadas. No solo las consecuentes con las autopistas de la información, sino también las que derivan de los enlaces sociológicos entre ciudadanos.

Sin embargo no debemos ocultar los desperdicios y la falta de eficiencia en este trabajo agrupado, tanto para las elecciones en general como en las soluciones en particular, al no condicionar las elecciones en función de las posibles soluciones, lo cual haría más fácil confirmar determinadas intuiciones y observaciones.

De inmediato se puede caer en el pesimismo por la falta de racionalidad del proceso o ser optimista por dar oportunidad a los problemas para encontrar gente que pueda participar en las soluciones.