Loyola de Palacio, junto al ministro de Transportes alemán, Reinhard Klimmt, antes de iniciar la reunión en Luxemburgo.

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El Consejo Extraordinario de ministros de Transportes de la Unión Europea, celebrado ayer en Luxemburgo con el objetivo de analizar la tensa situación surgida a consecuencia de la subida de las gasolinas, ha vuelto a despertar los enfrentamientos entre los Estados miembros sobre la armonización fiscal. La reunión, que se había convocado para intentar encontrar una solución común para resolver los problemas derivados de la crisis del petróleo, puso de manifiesto nuevamente que en todas las materias relacionadas con los impuestos, la familia comunitaria no termina de ponerse de acuerdo.

Las medidas tomadas por parte de Francia, Italia, Países Bajos y Bélgica para calmar a sus transportistas y camioneros en plena espiral de subida de los carburantes fue muy criticada por el resto de los socios comunitarios, que consideran que estas decisiones «unilaterales» les han puesto en evidencia ante su opinión pública. Por este motivo, el párrafo de las conclusiones preparadas por la Presidencia francesa en el que se establecía que la UE debe proceder «sin tardar» a un acercamiento de la fiscalidad indirecta, fue rechazado rotundamente por Reino Unido e Irlanda, y más moderadamente por España.

En medio del debate, el precio del petróleo subió ayer en el mercado de Londres, donde el crudo Brent volvió a superar los 34 dólares el barril, hasta los 34'25 dólares. Tampoco produjeron efecto las declaraciones del presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Alí Rodríguez, quien advirtió que el cártel podría activar medidas de emergencia si el barril de petróleo alcanza los 40 dólares.

Mientras, la falta de confianza de los empresarios alemanes en el futuro de la economía de su país, y por tanto de la europea, reflejada ayer en el barómetro del Instituto IFO, arrastró al euro a un nuevo récord de debilidad, situándolo en un cambio oficial de 0'8476 dólares, aunque llegó a desplomarse hasta 0'8443 en el mercado de divisas de Londres. Los analistas aseguran que la debilidad de la moneda europea se mantendrá y que el previsible aumento de la inflación, provocado por el alza de los precios de los carburantes será muy negativo para el tipo de cambio del euro.