El presidente ucraniano. | Reuters

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El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) ha detenido a dos coroneles del Departamento de Protección Estatal (UDO) por su supuesta implicación en una trama rusa para matar al presidente Volodimir Zelenski. El SBU ha señalado que estas dos personas participaban en dicho complot orquestado por el Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia filtrando información y que uno de ellos fue descubierto viajando a diferentes partes de Ucrania para recibir explosivos e información de su contacto en Moscú.

«Una de las tareas de la red de Inteligencia del FSB era buscar entre los militares cercanos a la protección del presidente quienes pudieran tomarle como rehén y posteriormente asesinarle», explica el informe del SBU. Junto al presidente Zelenski, el SBU sostiene que entre los objetivos de Rusia se encontraba también el responsable del Servicio de Seguridad, Vasili Maliuk, y el jefe de Inteligencia del Ministerio de Defensa, Kirilo Budanov, a quien se pretendía matar antes de la Pascua Ortodoxa.

«El ataque terrorista, que se suponía era un regalo para Putin antes de la toma de posesión, fue en realidad un fracaso de los servicios especiales rusos. Pero no debemos olvidar que el enemigo es fuerte y experimentado, no se le puede subestimar», ha alertado el jefe del SBU, Vasili Maliuk.

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Entre tanto, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha iniciado formalmente este martes el que es ya su quinto mandato, en el que ha prometido trabajar en aras de la «seguridad» y la «unidad» del país, satisfecho por la «fuerza colosal» que, según ha declarado, le ha concedido el apoyo mayoritario de los ciudadanos en unas elecciones cuestionadas sin embargo desde la órbita occidental. Putin, de 71 años, se impuso en los comicios de mediados de marzo, en un escenario marcado por la ausencia de rivales opositores reseñables.

Gracias a la última reforma constitucional, podrá seguir gobernando Rusia hasta el año 2036: otros dos mandatos de seis años cada uno que acaban de arrancar. Una solemne ceremonia en el Kremlin ha marcado el inicio de esta nueva etapa y Putin ha aprovechado para repetir algunas de sus grandes líneas discursivas, sin entrar en esta ocasión en asuntos concretos como pueda ser la ofensiva militar iniciada sobre Ucrania hace ya más de dos años.

El mandatario ha advertido de que el mundo atraviesa «serios desafíos», pero ha incidido en que Moscú seguirá anteponiendo los «intereses nacionales» en aras de defender «objetivos históricos». «Estoy seguro de que atravesaremos con dignidad este difícil periodo histórico», ha enfatizado. «Haré todo lo necesario para justificar la confianza», ha añadido Putin, que se ha mostrado dispuesto a utilizar «todos los poderes» a su disposición en calidad de jefe de Estado. En este sentido, ha llamado a encarar el futuro «con confianza».