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La Federación Hotelera de Mallorca indica que la temporada alta 2001 «se ha arreglado en julio y agosto por las ventas de último momento, circunstancia que se repetirá en septiembre, pero no así, de momento, en octubre, que es en estos momentos una incógnita. En cualquier caso, está claro que el final de temporada va a ser mejor de lo previsto al principio de temporada». El presidente de esta patronal, Pere Cañellas, indica que sí es cierto que el final de temporada va a mejorar, «porque el mercado alemán se ha recuperado por las ventas de último momento. Esto es lo que nos hace prever un septiembre bueno, dado que el nivel de ventas de reservas a la Isla va mejorando de forma paulatina a medida que pasan los días. De octubre, no podemos vaticinar nada, dado que el mercado turístico se está comportando este verano de un modo arbitrario».

Los hoteleros de Mallorca, Menorca y Pitiüses confían en que la reactivación del mercado alemán y las buena evolución del turismo británico «conviertan septiembre, un año más, en el mejor mes de toda la temporada turística, dado que el tipo de cliente que llega es de un poder adquisitivo superior al de julio y agosto». Un hecho que constata la Federación Hotelera de Mallorca es la caída del turismo español durante los meses de temporada alta en la Isla, «el mercado nacional ha bajado mucho en enclaves que en años pasados había crecido de forma considerable, caso de toda la zona norte y levante.

Sin embargo, este año, salvo la Platja de Palma, su comportamiento a nivel estadístico ha sido negativo. No ha habido demanda en la Península o las campañas de promoción no han funcionado como se esperaba por las razones que fueran. Esto ha incidido también en el nivel de gasto turístico en estas zonas». Los mayoristas españoles con capacidad de camas en la Isla son los que menos se han visto afectados por esta evolución a la baja del turismo español, que era considerado por la Conselleria de Turisme y los hoteleros como el principal mercado alternativo para paliar la bajada del turismo alemán. Las cifras de movimiento de pasajeros en Son Sant Joan confirman esta tendencia negativa del turismo español durante este verano.

Cañellas, en relación a cómo está el nivel de ocupación en agosto, indica que el índice medio está en torno al 98 por ciento, «aunque hay establecimientos que pueden tener tres o cuatro puntos menos o alcanzar el cien por cien de ocupación. No obstante, no hay llenos históricos como en temporadas precedentes, ni casos de sobreocupación. Se puede decir que hay en estos momentos una normalidad absoluta, pero con camas vacías en todos los segmentos de la oferta de alojamiento turístico». Así, «existen plazas en pleno mes de agosto en fincas de agroturismo, hoteles de tres, cuatro y cinco estrellas y en apartamentos, circunstancia que otras temporadas por estas fechas era impensable por la avalancha turística».