Todos sabemos que las ofertas de ocio durante el invierno en
Mallorca se quedan reducidas a la clásica salida al cine, a una
merienda o a una cena en compañía. Los amigos de la intimidad y del
calor del hogar pueden quedarse en casa leyendo, mirando una
película o disfrutando de un café con tertulia. Pero quienes
prefieran un poco de acción y de naturaleza siempre tendrán la
opción de realizar alguna excursión por los muchos rincones
hermosos de esta Isla.
En el inicio del camino hallaremos un mapa explicativo de las vías
posibles para alcanzar La Trapa: la pista forestal, la ruta del
Collet y la de sa Gramola. La primera resulta larga y tedioso, la
segunda parte a unos 150 metros del cementerio de s'Arracó y se
prolonga durante una hora y media, y la tercera comienza en el
killómetro 106 de la carretera Andratx-Estellencs y resulta aún más
larga.
Las marjades, los sistemas de captación de agua con minas o
galerías de hasta 22 metros de profundidad, pozos, canales y
depósitos, fueron obra de los monjes trapenses en el siglo XIX.
Allí tenían también sus casas, con las celdas donde dormían, los
talleres, almacenes, los hornos y la capilla. Enfrente se encuentra
emolí de sang, muy bien conservado, que en su día molía el grano
con la fuerza de una mula. A su lado está la sitja utilizada para
obtener el carbón como combustible doméstico.
La Trapa es uno de los más tradicionales, pues apenas ofrece
dificultades para los novatos -la altura del cerro es de 345
metros- y goza de unas vistas privilegiadas sobre la costa de Sant
Elm y la isla de sa Dragonera. Según explica Nieves Martín en su
obra «Camina, caminaràs», la ruta más usual parte precisamente de
Sant Elm, desde donde se toma el camino de Can Tomeuí, cuesta
arriba, que se tarda aproximadamente una hora en recorrer a paso
tranquilo.
Por eso la más breve sigue siendo la de Can Tomeuí, que
atraviesa el típico bosque mediterráneo de pinos y garriga. Existen
a lo largo del camino puntos rojos pintados en unas marcas que
conviene seguir con atención para no perderse.
A medida que se va subiendo en altura se alcanzan las vistas al
mar y se visiona la torre defensiva den Basset, del siglo XVI,
sobre Punta Galera. Un poco más arriba, después de un último
esfuerzo en el pedregoso camino, se llega a La Trapa, una finca de
104 cuarteradas situada a tres kilómetros de Sant Elm; allí podemos
contemplar el mirador, la era, la sitja, el molino, las casas
(antiguo monasterio trapense que dio nombre a la finca), las
marjades y las minas de agua.
Desde aquí hay que ir bajando hacia el valle, cubierto por una
vegetación baja y pobre, a consecuencia del incendio que sufrió la
zona en 1994.
Más adelante, en dirección al mirador, se encuentra la era,
situada en un lugar bien aireado. En el mirador disfrutaremos de
una vista espléndida sobre el mar y sa Dragonera, aunque la fuerte
pendiente hacia el acantilado nos obliga a ser precavidos.
De regreso podemos escoger otro camino distintos al que hemos
elegido para subir, de forma que podamos disfrutar de dos paisajes
distintos en una misma excursión. Huelga decir que en un paraje
como éste, enclavado en plena Serra de Tramuntana, toda precaución
es poca a la hora de respetar el medio, la flora, la fauna y el
entorno en general. Así que, ya lo saben, no dejen rastro de su
presencia.
A.M.
Sin comentarios
Para comentar es necesario estar registrado en Ultima Hora
De momento no hay comentarios.