Mari Carmen, ayer en su casa de Son Ferriol, con sus cuatro nietos. | Alejandro Sepúlveda

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Mari Carmen va a ser desahuciada el próximo 10 de febrero de su casa, en la que vive con sus cuatro nietos pequeños, que están bajo su responsabilidad porque su hija, la madre de los niños, que también reside en el hogar, padece «una minusvalía de retraso madurativo» y no se ocupa de ellos.

Asegura estar «desesperada», no para de llorar y toma antidepresivos porque «no sé a dónde iremos cuando nos echen de casa» y lamenta que «todo es por culpa de mi ex marido» que desde el día en que se separaron «me dijo que me quería ver en la calle».

Y explica, cuando se separaron hace siete años acordaron con un juez que ella no recibiría ninguna pensión de él, «porque yo trabajaba y podía mantenerme», y a cambio se quedaría con la casa en usufructo, haciéndose cargo de una cuarta parte de la hipoteca, que actualmente asciende a 1.100 euros, mientras que él debía abonar el resto. «Pero desde el primer mes que pasó fuera de casa dejó de pagar la hipoteca y aunque yo he pagado mi parte religiosamente cada mes y he denunciado que es él quien no paga, al final somos yo y los niños los perjudicados y los que no iremos a la calle».

Su exmarido, asegura, «siempre ha tenido un buen sueldo, aunque ahora lleva un año en paro, pero yo, que también estoy en paro, cobro sólo la ayuda de 426 euros del Gobierno y saco lo que puedo limpiando casas para poder pagar mi parte del piso y mantener a los cuatro niños», que tienen 5, 4, 2,5 y 1,5 años.

Mari Carmen se queja de que hasta ahora «no he encontrado a nadie que me ayude, ni abogados, ni en el banco donde pago la hipoteca, cuyo director ha protegido a mi ex marido todos estos años».

Alquiler

La desesperación de esta mujer de 54 años es extrema, «pero tengo que salir adelante como sea por mis nietos», que sólo cuentan con ella, pues su única hija tiene una minusvalía reconocida del 48 por ciento, un porcentaje que no le permite cobrar ninguna pensión, y ahora mismo «no sé ni dónde está, porque a veces sale de casa y no vuelve en varios días».

Mari Carmen asegura que está buscando un piso de alquiler, «pero con lo que gano sólo puedo pagar cuevas y no puedo meter a los niños en un sitio así».

Por todo, pide ayuda, «a quien sea, la que sea, pero necesito que alguien me ayude, si no, no sé qué va ser de nosotros», afirma entre sollozos.