Sala de espera de Urgencias de Son Llàtzer, en enero.

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Las urgencias hospitalarias se están convirtiendo en una puerta de acceso habitual a la sanidad pública, según se desprende de datos entregados por la Conselleria de Salut al Parlament balear a petición de la diputada de Més Fina Santiago.

Según la relación remitida desde el departamento que dirige Martí Sansaloni, si en 2012 se atendieron 420.298 casos, en el año 2013, ascendieron a 426.364. La tendencia alcista también se constata a lo largo de este año ya que durante los cinco primeros meses del año, se ha producido un aumento del 3,66 % más de casos atendidos en los servicios de urgencia, pasando de 168.237 a 174.389 entre mayo de 20013 y el mismo mes de este 2014.

Sin embargo, el incremento de las urgencias, no se corresponde con la ocupación de camas hospitalarias según datos de los centros. El incremento de las urgencias coincide con el año siguiente a la aplicación de una serie de medidas que afectan a los centros de salud, que dejaron de operar por las tardes en las primera fase de los recortes.

«La gente se cansa de esperar y va directamente a los hospitales», sostiene Fina Santiago que -añade- «ahora hay 16.000 personas menos con tarjeta sanitaria», en alusión a la exclusión de la población inmigrante sin papeles.
Personal médico de los centros de salud han explicado que «en algunos casos, es posible que la gente vaya a urgencias» pero lo desaconsejan totalmente y explican que lleva a la saturación y perjudica a otras personas.