Francina Armengol. | Jaume Morey

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El autogovern balear ha vivido este viernes, como institución que está por encima de los partidos, el día más surrealista de su historia desde que en 1995 José María Aznar, por entonces jefe de la oposición en Madrid, destituyó a Gabriel Cañellas, a la sazón president balear, mientras se fumaba un puro en la calle Génova y le dijo: «Gabriel, te tienes que ir por el bien de España». Entonces la institución balear, expresión de la soberanía del Archipiélago, fue mancillada, fuese o no fuese Cañellas un mal president. Este viernes también se ha humillado al autogovern. El día en que se aprobaba la Oficina Anticorrupción, su impulsora responsable, la consellera Esperança Camps, presentó la dimisión. ¡Lo nunca visto! ¡Esta oficina, que debería ser sagrada, ya nace tocada por el ridículo!

Todo empezó bien de mañana. La presidenta del Consell de Menorca, Maite Salord (Més per Menorca), se presentó en Palma acompañada por Nel Martí y Tomeu Martínez y se reunió con los cargos políticos de la Conselleria de Transparència i Cultura. No avisó a la presidenta Armengol de que ve venía ni de que metía el hocico en la mecánica de funcionamiento del Govern.

Y mientras en el Consolat se hablada de la Oficina Anticorrupción... Esta palabra es el símbolo de la praxis de la izquierda balear durante lustros, que ha desembocado en centenares de imputados y un buen puñado de encarcelados en el Archipiélago. Pues bien, mientras se estaba aprobando, la consellera Esperança Camps fue informada a las 11.30 horas de que Salord le había arreglado la crisis interna de la Conselleria, aceptando las protestas de los directores generales levantiscos y la destitución o cambio de ubicación de la jefa de gabinete y los dos responsables de Prensa.

Camps se hundió. Faltaban minutos para que compareciese en rueda de Prensa para anunciar la creación de la Oficina. No pudo, Se quedó arriba hablando con Francina Armengol y diciéndole que ya no podía aguantar más. Salord había aterrizado sin avisar a Armengol para salvar a Camps y se la acabó de cargar, ¡sin que la presidenta Armengol supiese nada!

Y el día emblemático de la lucha anticorrupción se convirtió en un churro. La Consellera responsable dio el portazo. Por su parte, Francina se quedó parada, más bien paralítica, dejando que todo se desplomase por su propio peso. No le cantó las cuarenta a Salord por meterse donde no puede ¡el día más señalado! No le dijo a Esperança Camps que esperase un tiempo prudencial para dimitir. Un día tranquilo y sin relevancia política. Y si se lo dijo fue sin energía, sin conseguirlo, que es peor. Y encima, tampoco le dijo a su vicepresidente Biel Barceló, patriarca de Més Mallorca, que hiciese el favor de calmar las aguas con Més Menorca porque ponían a la institución balear en ridículo con sus trifulcas y arañazos de patio de colegio.

Salord se merece un buen tirón de orejas. Pero se siente muy fuerte. Por eso se pasea por el Govern como perro por su casa. El año que viene, y en virtud de los pactos del 2015, la socialista Susana Mora asumirá la presidencia del Consell de Menorca y Salord será la nueva consellera de Transparència i Cultura del Govern Armengol. Pero a efectos institucionales, ¡eso será el año que viene, no este viernes!

Aparte, lo que está pasando en las disfunciones entre Més Mallorca y Més Menorca son de psiquiatra. Además, la pobre Esperança Camps, que vive en Valencia, ha atravesado un calvario con sus directores generales, tanto mallorquines como menorquines. La veían como a una independiente ajena a la dinámica de partido. Y se la han cepillado jugando con la estabilidad del Govern.

Cabe esperar a partir de ahora un par de buenos golpes sobre la mesa de Francina. No se puede confundir institución con peleas de capilla. Y mucho menos que una presidenta de institución de rango inferior se meta en los asuntos internos de otra de categoría superior. Camps estaba abocada a la dimisión. Podía ser cualquier día menos este viernes. Fue asfixiada cuando estaba en pleno consell de Govern. Francina ha de reaccionar y mostrar talla de liderazgo. Nadie puede furmarse un puro el día que se aprueba la Oficina Anticorrupción del autogobierno balear. Nadie.