La presidenta del Govern, Francina Armengol. | Teresa Ayuga

TW
27

La presidenta del Govern, Francina Armengol, ha eludido hablar de una posible reducción de altos cargos en la estructura del Govern. «Estos sermones estaría bien que se los hiciera a la señora Ayuso, que van sobradísimos», ha respondido Armengol a la pregunta del portavoz de Vox, Jorge Campos.

A su modo de ver, es un «debate absolutamente demagógico» que «la gente no se merece». Así, la presidenta se ha limitado a señalar que «la línea en la que está obsesionado el Govern» es la de la protección de los afectados, y ha defendido el papel del sector público ante la crisis.

El portavoz de Vox, Jorge Campos, ha afeado a Armengol los «150 altos cargos y asesores, 11 consellerias, 47 direcciones generales, tres delegados y dos secretarios autonómicos», y ha cifrado en 60 millones de euros anuales el «presupuesto ideológico» del Govern.

Noticias relacionadas

En este contexto, Campos ha avisado a Armengol del riesgo de una intervención europea ante la falta de medidas de contención del gasto público en la comunidad. «Si sigue sin elaborar un plan que reduzca la presión que la mastodóntica administración ejerce sobre el cada vez más empobrecido y reducido número de contribuyentes, será Bruselas la que venga con las tijeras», ha advertido.

Por otra, Armengol se ha mostrado este martes «orgullosa» de cómo el Govern ha enfocado la crisis de la COVID-19, y ha negado que ello suponga un ejercicio de «autocomplacencia». Así se ha expresado Armengol en respuesta a una pregunta de la portavoz del PI, Lina Pons, durante el pleno del Parlament. Pons ha interrogado a Armengol acerca de «quiénes se han perdido por el camino» en la gestión del Govern.

Armengol ha defendido que en España estaban «acostumbrados» a que «cuando había una crisis económica dura, lo que se planteaba desde la administración pública, gobernada por la derecha, era una política de despidos, precariedad absoluta y recortes durísimos».

La jefa de Ejecutivo balear ha reconocido en que siempre se puede «hacer más» pero ha remarcado que han ido a «solventar los problemas de la ciudadanía, a diferencia de otras crisis». «Hemos intentado no abandonar a nadie», ha dicho. La presidenta también ha celebrado la «aprobación formidable» del Ingreso Mínimo Vital, «un nuevo derecho de la ciudadanía».