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Las amenazas se han cumplido. Miles de vehículos, en su mayoría tractores, camiones y taxis colapsaron ayer los accesos de Barcelona y Mérida para protestar contra la subida de los precios de los carburantes. Estas serán las primeras de un conjunto de movilizaciones que prevén realizar los afectados, que amenazan incluso con convertirlas en «indefinidas» si el Gobierno no toma cartas en el asunto.

La Plataforma de Consumidores de Carburantes ha convocado estas movilizaciones como consecuencia de la subida del precio del gasóleo, que se ha incrementado en un 40 por ciento desde enero de 1999, lo que ha supuesto una situación 'crítica' para el sector del transporte. Los transportistas extremeños y catalanes acudieron en masa a la llamada de la Plataforma (formada por agricultores, transportistas, consumidores y subcontratistas). La 'operación caracol' de trailers y camiones provocó graves dificultades en el tráfico rodado y durante la misma los transportistas hicieron sonar las bocinas de sus vehículos, por lo que los conductores atrapados por las movilizaciones tuvieron que soportar también ruidos añadidos.

En Mérida, los transportistas iniciaron una caravana de vehículos con camiones, autobuses, tractores, taxis y ambulancias. Las organizaciones de agricultores extremeños mostraron su satisfacción por la «masiva asistencia» a la convocatoria, unos 800 vehículos que se concentraron a las puertas de Mérida acompañados por 4.000 personas que se congregaron en ese punto para participar a pie en la movilización.

En Barcelona, también se realizaron tres concentraciones a lo largo de la mañana en La Trinidad, San Boi y Puerto, desde donde ha partido una marcha lenta de 7 a 10 horas que ha transcurrido por toda la ciudad. Los transportistas y taxistas catalanes, unos 3.000 vehículos, mostraron también su satisfacción por la movilización realizada en Barcelona, ya que han alcanzado los objetivos planeados sin provocar grandes colas y respetando a los conductores.