Los candidatos a dirigir el PSOE, Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba, al levantarse la sesión de inauguración del Congreso del PSOE. | Marcelo del Pozo

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Hoy es el día decisivo. Los 956 delegados con derecho a voto en el 38 Congreso del PSOE han de decidir si su líder se llamará Alfredo Pérez Rubalcaba o Carme Chacón. Ante la inminencia de la cita, los nervios han ido creciendo en los equipos de uno y otro candidato, que se han multiplicado durante toda la jornada para mantener el mayor número de contactos con quienes tendrán en su mano y en su voto la decisión sobre el sustituto de José Luis Rodríguez Zapatero.

Ya ha habido prospecciones, se ha contabilizado a los fieles y a los que se supone que lo van a ser y se han multiplicado los números a favor y en contra. Conclusión: las cuentas no cuadran.

Margen suficiente

Si el equipo de Rubalcaba asegura que ya tiene garantizado un margen suficiente para que su candidato sea el triunfador, y el de la exministra da por seguro su victoria por una diferencia de entre treinta y cuarenta delegados, algo falla. O no falla y se trata de una mera cuestión de estrategia.

Lo que es seguro es que aún quedan delegados indecisos y mucho nerviosismo. Una broma de la exministra poniéndose en la piel de Leo Messi y asegurando que está aprendiendo a esquivar patadas como las de Pepe, el jugador del Real Madrid, ha servido para que desde la candidatura de Rubalcaba se recuerden las presiones que están protagonizando algunos dirigentes cercanos a Chacón.

Como ejemplo, ponen la actitud del aparato del partido en Andalucía. De Sevilla los socialistas aseguran que van a salir más hermanados de lo que entraron. Pero hoy por hoy los dos bloques están más divididos que nunca.