La investigadora predoctoral en la Fundación Iseak Odra Quesada.

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Los españoles piensan que la mitad de los migrantes reciben ayudas aunque solo un 11% lo hacen. También creen que hay el doble de población nacida en el extranjero de la que existe realmente y que un 40 % de este colectivo está desempleado, cuando el porcentaje real se sitúa solo en el 16%. Son datos de un amplio estudio publicado este año por Iseak, un centro de investigación sin ánimo de lucro fundado en 2018 por la catedrática de economía de la Universidad del País Vasco Sara de la Rica y la doctora Lucía Gorjón. La investigadora predoctoral en esta entidad Odra Quesada ha participado en la elaboración del informe ¿Qué impulsa el sentimiento antiinmigración en España? Evidencia de una encuesta a gran escala, que usa una metodología que permite entender mejor cómo los partidos y los bulos modulan la opinión pública.

Los resultados del informe los presentáis de manera muy entendible y a más de uno seguro que le sorprenden. ¿Cómo surge la idea de hacerlo?
Queríamos entender mejor toda esta humareda que se ha creado a partir de datos que se dan y que distorsionan la realidad. Nos fijamos en otros países, como Estados Unidos, donde desde 2018 hacen encuestas como la que hemos hecho para ver cómo afecta la información sobre la inmigración en la opinión pública. No juzgamos, buscamos saber cuáles son los mecanismos para que eso ocurra. Es una metodología que funciona muy bien porque los resultados son claros.

¿Por qué nos equivocamos tanto al hacer estimaciones sobre este tema?
Nos pasa en muchos aspectos, como en el desempleo, no solo con la inmigración. Ocurre bien por no estar suficientemente enterados o porque nuestro entorno, como la información que recibimos, modula la percepción que tenemos sobre cierto tema. Además, muchos consideran a una segunda generación de inmigrantes como si lo fueran, pero son españoles. Vivimos de recuerdos y de lo que ves en tu barrio, y tu primera sensación es que el 50 % de la población es inmigrante, lo cual es una sobreestimación que se da en todos los países donde se ha realizado esta encuesta, como Estados Unidos, Francia o Alemania. ¿Por qué ocurre esto? La sociología nos habla de la distinción que hacemos sobre quien pertenece a mi grupo y quien no. Se sobreestima a las nacionalidades que más lejanas sientes de ti. Llama la atención, por ejemplo, que uno de los grupos de inmigrantes más importantes de España sea el procedente de Italia, pero muy pocos los sobrerrepresentan porque los sienten más cercanos.

El discurso antiinmigratorio promueve que nos equivoquemos

La política y las noticias falsas fomentan esta distorsión. ¿Hasta qué punto?
Hay un discurso antiinmigratorio claro por parte de ciertos partidos y medios, y los bulos sobre este asunto han provocado que la sociedad española tenga la inmigración en primer plano. Y eso cada uno lo asume a su manera. Todo el mundo tiene una opinión, y está bien, pero debe de estar bien formada. No hace falta estudiarlo en profundidad, pero como mínimo debe de fundamentarse en una información veraz. El discurso antiinmigratorio promueve que nos equivoquemos y, a la hora de apoyar o no una política de inclusión, por ejemplo, podemos rechazarla. Y quizás no me opondría si hubiera estado bien informada. Por eso recomendamos hacer campañas de pre-bunking: enseñar a la ciudadanía a desvelar bulos en redes identificando titulares, fuentes o páginas web fraudulentas.

Estas percepciones distorsionadas, unidas a la xenofobia, contribuyen al rechazo al estado de bienestar en Europa, apuntáis en el estudio. ¿Cómo está España en comparación con otros países?
Las referencias que tenemos se basan en otros estudios de Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y Suecia. Sus resultados están muy alienados con los nuestros, pero hay que tener en cuenta que son sociedades muy diferentes a la española por lo que respecta a su población inmigrante. Lo único que tenemos en común con esos estados, que entre ellos también son diferentes, es una alta presencia de inmigración que las proyecciones prevén que aumente. Todo ello sumado a un creciente discurso antiinmigratorio.

Hay un tipo de ciudadano que tiene un pensamiento construido tan férreamente que no le afecta nada de lo que le interpele

Tengo la sensación de que la experiencia subjetiva de un amigo o familiar tiene mucho más peso sobre la opinión de la gente que los datos objetivos. ¿Cómo responder ante eso? Citar los datos del Instituto Nacional de Estadística no sirve de mucho.
En Dinamarca hicieron un experimento para tratar de corregir percepciones erróneas sobre los inmigrantes que no fueran de países miembros de la Unión Europea. Lo más interesante es que detectaron que hay un tipo de ciudadano que tiene un pensamiento construido tan férreamente que no le afecta nada de lo que le interpele. Ante eso, hay que usar otras herramientas, no basta con la informativa basada en datos porque ni siquiera reinterpretarán su opinión.

Con esa visión seguro que tienen problemas para asumir errores en lo personal, con una amistad, la familia o la pareja.
Efectivamente. De los resultados que obtuvimos de nuestra encuesta vimos que se equivoca más un tipo de persona que otras. Las que se identifican con una ideología de izquierda o tienen una titulación universitaria, se equivocan menos. El colectivo que más se equivoca, en casi todas las preguntas sobre inmigración en lo que se refiere a los datos objetivos, son los que se identifican con una ideología de derechas.

Tu concepto previo de la inmigración tiene mucho peso a la hora de leer una información, aunque sea objetiva

Un lector de derechas rechazará tu afirmación y podría decir que compras el discurso de la superioridad moral de la izquierda, pero lo que dices se fundamenta en un análisis de datos objetivos.
Es así, y es lo que ocurre en otros países donde se están haciendo estas encuestas. La ideología de la persona es clave, así como la educación y la renta, que están muy unidas. Estos tres aspectos hacen que te equivoques más o menos al responder estas preguntas. Antes de empezar el cuestionario pusimos un apartado sobre la preocupación por diversas temáticas, como vivienda, desempleo e inflación. Una de ellas era inmigración y allí podíamos saber quién estaba más preocupado por un tema concreto. Tu concepto previo de la inmigración tiene mucho peso a la hora de leer una información, aunque sea objetiva. Eso es muy importante para el que pone un ejemplo personal y magnifica esa anécdota. Nunca perderá importancia por muchos datos objetivos que se le expongan.

A pesar de todo ¿no crees contraproducente el discurso que, especialmente desde la izquierda, minimiza o incluso ridiculiza problemas asociados a la inmigración? Se idealiza al trabajador, que también puede hacer trampas, y lo mismo ocurre con el inmigrante. Se esconde un problema que puede ser mínimo, pero se encubre pensado que mostrarlo puede incitar a la xenofobia.
Totalmente. El objetivo de la fundación en la que estoy es dar más conocimientos y evitar caer en esto que comentas. Mantener un discurso que no dice las cosas como son porque puede ser discriminatorio no nos lleva a nada. Tampoco tengo una solución, pero lo que hay que hacer es informar correctamente, de lo que sea. ¿Hay datos? Pues se estudian. No visibilizar un problema es magnificarlo. Y eso creo que hace un flaco favor al colectivo. En la misma línea, preferimos que se enseñe a la ciudadanía a identificar bulos, en vez de apostarlo todo al fact-checking (verificación de hechos), donde una entidad de la cual algunos pueden desconfiar confirma si algo es o no correcto. Es mejor que el ciudadano sea capaz de identificar qué es y no falso.

¿Qué podemos sacar en positivo del estudio?
La inmigración en España ha crecido un 200 % en los últimos 20 años y seguirá aumentando. Por eso se necesitan políticas de cohesión social. Si percibimos erróneamente el fenómeno migratorio, afectará mucho en cómo estas personas se incorporarán en el mercado laboral y cómo se integran en la sociedad. Además, con las bajas tasas de natalidad, egoístamente Europa necesita inmigrantes, por lo que cuanto más integrados estén, mejor.