A principios de septiembre se cumplirán seis meses desde que el PSM
advirtió al equipo de gobierno del PP del presunto fraude que
podría estar cometiendo contra las arcas del Ajuntament la empresa
Cespa, adjudicataria del servicio de recogida de basura en suelo
rústico del municipio.
En todo este tiempo, desde el equipo de gobierno no se ha
realizado ninguna averiguación de los hechos, limitándose a votar a
favor , y a petición de la oposición, de la creación de una
comisión de investigación municipal, en la que ha mostrado después
evidentes muestras de desinterés, y a la que incluso ha criticado,
pese a formar parte de ella el propio grupo del PP y proponer su
composición y funcionamiento. Está previsto que durante este mes de
septiembre la comisión realice sus conclusiones.
Las sospechas de los nacionalistas, que cuentan en la
investigación con el apoyo del resto de la oposición (PSOE, UM e
Independents d'Inca), apuntan a que la empresa recogía basura en
los municipios de Felanitx y Porreres antes de realizar el servicio
en Inca, y después todo este volumen de residuos se cobraba a Inca
cuando era pesado en los centros de tratamiento de Tirme en
Binissalem y Son Reus. La empresa actuaría así porque, mientras que
por el servicio que realiza en los municipios de la Mancomunitat
des Pla cobra una cantidad fija anual, en Inca lo hace en función
de las toneladas recogidas.
Pruebas y declaraciones
Después de meses de trabajo, la comisión municipal ha reunido
declaraciones e informes que corroboran esta hipótesis, como la
declaración ante la comisión de un ex-chófer de la empresa, apoyada
por otros miembros del personal, que confirmó que efectivamente
recogía basura en otros municipios que era cargada y cobrada a
Inca. Además, la comisión hizo público que la Policía Local haría
un seguimiento a los camiones de recogida de la empresa durante
quince días. Las cantidades presentadas por la empresa durante este
tiempo fueron muy inferiores a las que presentaba sin vigilancia, y
eso pese a que, con la autorización del teniente de alcalde y
regidor de Servicios Joan Rubert, la empresa tuvo dos días más para
aumentar esas cantidades con objetos voluminosos recogidos en
rústico, servicio para la que no está contratada.
La comisión también contó, tras su incomparecencia en la primera
cita, con la declaración del gerente de la empresa, Ignacio
García-Moya, que negó las acusaciones, contra las que anunció
acciones judiciales que todavía no se han hecho públicas, y pidió a
la comisión la existencia de pruebas reales sobre el presunto
fraude. Sí reconoció otras irregularidades como la recogida de
escombros y objetos voluminosos como si se tratase de basura, que
eran pesados y cobrados pese a no figurar en el contrato por el
servicio con el Ajuntament d'Inca
También declaró el teniente de alcalde y regidor de Servicios,
Joan Rubert, muy criticado en la comisión por su aparente falta de
interés, que aseguró que su área no había detectado
irregularidades, aunque reconoció que desde hacía meses había pagos
pendientes a la empresa porque las cantidades que manejaba el
Ajuntament «no coincidían» con las que presentaban la empresa y
Tirme.
Durante la investigación, el equipo de gobierno ha sacado a
concurso una nueva adjudicación del servicio por un periodo de ocho
años. En el pleno municipal de finales de julio, la presidenta de
la comisión y portavoz del PSM, Xisca Vives, pidió al alcalde Pere
Rotger que, ante la gravedad de las pruebas, «escuche las
grabaciones de la comisión y actúe en consecuencia». El alcalde se
disculpó: «Con su permiso, me voy a ir de vacaciones», dijo, entre
las risas de todo su equipo de gobierno.
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