Varios vecinos de Maria en la planta de compostaje, situada en el término de Ariany. | Antoni Pol

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Los vecinos de Maria no se resignan e insisten en el cierre de la planta de compostaje. No es una demanda reciente, los mariers empezaron a exigir su clausura hace una quincena de años. Ahora, a raíz del cambio político en el Consell, ven una oportunidad para lograr el reivindicado cierre.

La planta de compostaje está en un extremo del término municipal de Ariany. No obstante, los principales afectados por su actividad son sobre todo los vecinos de Maria. «En verano hay días que no podemos tomar el fresco en la calle a causa del mal olor que genera la planta», explica un afectado. El hedor que desprende se percibe a tres kilómetros de distancia, aseguran los mariers. El pueblo se ha manifestado varias veces contra la planta.

Con el cambio en las instituciones derivados de las últimas elecciones, un grupo de vecinos ha vuelto a pedir la clausura. Se han reunido con la directora insular de Residus, Catalina Canals; y con los consellers de Medi Ambient del Govern y del Consell, Vicenç Vidal y Sandra Espeja respectivamente, además del persident del Consell, Miquel Ensenyat. Fuentes de gabinete de Ensenyat confirmaron este martes que el president se ha implicado personalmente en el asunto y que, tal y como se comprometió ante los vecinos, esta semana les propondrá una «solución».