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La Dirección General de Tráfico (DGT) ha hecho oídos sordos a la petición que le remitió el alcalde de Pollença, Martí March, para que las restricciones de acceso y circulación en la carretera de Formentor se amplíen este 2024 más allá de la temporada alta turística.

Las restricciones de Formentor entrarán en vigor el 1 de junio y estarán vigentes hasta el 30 de septiembre, exactamente igual que en 2023. La circulación de vehículos a motor (salvo los previamente autorizados) estará prohibida desde las 10 horas hasta las 22.30 horas los cuatro meses de verano. El último BOE de enero ha aprobado la medida.

De nada han servido las advertencias del Consistorio sobre los atascos permanentes en la estrecha carretera sin salida de la Serra de Tramuntana. «Hemos observado un incremento de visitantes en octubre y noviembre con las correspondientes consecuencias de colapso por falta de restricciones. Cabe tener en cuenta que el servicio de playas acaba a final de octubre por lo que proponemos que las restricciones de acceso a Formentor se mantengan hasta finales de octubre debido a la prolongación de la temporada turística, ya que el servicio de playas continúa activo», decía el escrito remitido por Martí March a Tráfico el pasado mes de diciembre.

Todos los intentos que se han hecho hasta la fecha para evitar el colapso de la carretera de Formentor se han quedado cortos. El primer plan piloto, que restringía de 10 a 17 horas la circulación de vehículos a motor (motos, turismos, furgonetas, camiones y autocares) entre la playa y el faro de Formentor solo en julio y agosto, se amplió con el paso del tiempo a toda la carretera (desde el Port de Pollença hasta el faro de Formentor). No fue suficiente. Los atascos se trasladaron al amanecer y al atardecer. Incluso en pandemia hubo botellones.

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El Ajuntament, el Consell de Mallorca, el Govern balear y el Gobierno central acordaron entonces extender la medida hasta las 22.30 horas y ampliar su vigencia a los cuatro meses de temporada alta. Aunque el verano de 2023 ha sido, sin ningún género de dudas, el periodo en el que ha habido menos colapsos, también ha sido el primer año en el que vuelven los atascos una vez pierde vigencia la medida aprobada por la DGT.

El caos que se da en la carretera en octubre y noviembre es, por una parte, consecuencia de la prolongación de la temporada turística, pero también de la supresión del servicio de autobús lanzadera que Transportes de les Illes Balears (TIB) habilita exclusivamente cuando están vigentes las restricciones de circulación. De hecho en el verano de 2023 los autobuses lanzadera dejaban cada día en tierra a pasajeros en las paradas de Pollença, porque ya llegaban llenos desde Alcúdia. No se puede ignorar que el 2023 ha sido el primer año de transporte gratuito para los usuarios del TIB.

El Ajuntament de Pollença también ha pedido al Govern balear que amplíe el servicio de autobuses lanzadera y que estudie la viabilidad de sustituir los vehículos que se usaba hasta ahora por microbuses para reducir el riesgo de siniestro. La cobertura telefónica flojea en la zona y los chóferes se tienen que coordinar para evitar cruzarse en los tramos más estrechos entre Formentor y el faro.

Fuentes del TIB confirman ahora que no se prevén cambios respecto a la temporada 2023. «La previsión es que el servicio de bus del TIB al faro de Formentor funcionará durante el periodo de restricciones al tráfico de vehículos privados, como alternativa al uso del vehículo privado, como se hizo el año pasado (también fue del 1 de junio al 30 de septiembre)», dice el Govern.

«No nos han dicho nada, ni siquiera han contestado a nuestra carta. Sigo pensando que alargar la restricción todo el mes de octubre es una buena opción, incluso ir más allá y que empiece en mayo. Insistimos en esa idea y lamentamos que no se nos haya informado», ha dicho este viernes el alcalde de Pollença, Martí March.