Aunque muchos creen erróneamente que solo los miopes emplean lentillas, también las personas hipermétropes pueden optar por estas lentes para solucionar su problema de visión. | Wikipedia

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El tema sobre la alarmante contaminación plástica de nuestros mares preocupa especialmente en las Islas Baleares, pues el litoral pitiuso destaca por presentar las más elevadas concentraciones de este material de todos los países de la cuenca mediterránea. Sin embargo, muy pocos usuarios de lentillas saben que con el gesto de desecharlas por el desagüe están contribuyendo al gran desastre ecológico de nuestros mares.

Con ocasión del encuentro anual de la American Chemical Society, que se celebró el pasado mes de agosto en Boston, salió a la luz un dato con consecuencias en la vida marina. En concreto, en Estados Unidos —con 45 millones de personas que emplean lentillas— entre un 15 % y un 20 % confiesa que tras su uso las desecha por el desagüe.

«El plástico de las lentes, tras varios días de exposición a las bacterias, pierde material, creando pequeñas partículas de plásticos que se transformarán en microplásticos», ha explicado Charles Rolsky, el principal autor del estudio del que se desprenden estos números.

Según denuncian, tampoco en los paquetes de lentillas se toman la molestia de advertir a los usuarios de los riesgos que esta práctica puede comportar para el medio ambiente. Así, no se les informa sobre el modo correcto de desecharlas una vez concluida su vida útil.

Si tiramos de los datos, observaremos que en el mundo habitan 153 millones de personas que presentan problemas refractivos como miopía, astigmatismo e hipermetropía. Aunque muchos creen erróneamente que solo los miopes emplean lentillas, también las personas hipermétropes pueden optar por estas lentes para solucionar su problema de visión.

Conviene recordar que la hipermetropía es un error de la refracción que ocasiona que la imagen se enfoque detrás de la retina y no directamente sobre ella. La explicación la hallamos en que el ojo de las personas hipermétropes es más corto de lo habitual, aunque también es posible que su córnea sea demasiado plana.

Así, a diferencia de lo que le ocurre a un miope, quienes padecen hipermetropía ven peor de cerca que de lejos. Además, se pueden presentar otros problemas como la fatiga ocular o dolores de cabeza. Por lo tanto, es preciso que se corrija cuanto antes el problema y muchos optan por las lentillas.

Las personas con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años son las más aquejadas por este problema refractivo (con un 16 %), mientras que los mayores de 64 años es la franja de población con menor número de afectados (un 9 %). Curiosamente, Baleares es la región con más personas hipermétropes, pues alcanza al 12,1 % de su población. En el extremo opuesto encontramos a La Rioja, que arroja el dato de menos casos de hipermetropía en toda España con un 3,3 %.

Retomando el tema de la contaminación plástica, si nos ponemos en clave ecologista, parece que la opción más sostenible para el planeta es dar el paso y someternos a una operación de cirugía refractiva para corregir este error de refracción. Si seguimos tirando de datos, veremos que un 95 % de quienes apostaron por ella la recomiendan.

En cualquier caso, si confiamos en las lentillas, más vale que tengamos bien presente que tirarlas por el desagüe no es un método apto para su eliminación.