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Los peligrosos toros de la ganadería gaditana de Cebada Gago han protagonizado un encierro fugaz en el que, según el primer parte sanitario, han dejado un herido por asta.

El segundo encierro de Sanfermines, con el pavimento mojado por la tormenta caída esta madrugada y con menos corredores que este domingo, ha durado 2 minutos y 23 segundos con momentos de emoción.

La manada ha avanzado compacta medio encierro, hasta que en la calle Estafeta se ha separado primero en dos grupos y luego en tres, al quedar un cárdeno descolgado, huecos que han permitido a los mozos correr junto a los morlacos, aunque su velocidad no lo ha facilitado y sí que ha provocado sucesivas caídas.