Numerosos voluntarios de la ‘colla de dimonis’ de Son Rapinya se acercaron al espacio educativo de Pere Garau.

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Reunirse alrededor del fuego es tan primitivo como universal. Puede propagarse o extinguirse, pero nunca permanece inmutable. Puede destruir o unir, y esta vez fundió dos culturas. La colla de dimonis de Son Rapinya Maleïts Encabritats, fundada en 2020, se acercó el pasado jueves al Centro Educativo Huayue, centrado en que los niños y jóvenes de ascendencia china que viven en Mallorca no pierdan sus raíces, así como en enseñar el mandarín y difundir cultura china en la Isla, para ayudar a sus alumnos a crear su propia vestimenta de dimonis, con la que participarán en el próximo correfoc organizado por el grupo.

«Creamos el grupo infantil el año pasado y salimos por primera vez por Sant Joan, con tres niños. Y, a finales de agosto, con 25 niños cerramos el grupo. Pensamos en algunos proyectos e iniciativas, y una de ellas era la de acercarse a la comunidad china de Palma. No encontraremos mayor cultura de la pólvora en ningún otro lugar. Esta semana vendrán a las fiestas de Son Rapinya con sus dragones. Nuestra intención es que, aunque todavía no puedan quemar por la normativa, nos acompañen vestidos de dimonis», sostiene Xavier Castro, uno de los responsables de la colla infantil de Maleïts Encabritats.

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«Las culturas se enriquecen a través del intercambio y el aprendizaje mutuo. Es una iniciativa muy positiva para la integración de la comunidad china en la Isla», afirma la fundadora del centro educativo Xialin Lin, que explica la importancia del fuego en la cultura china. «El fuego es uno de los cinco elementos fundamentales en el universo de Wu Xing. La pólvora es uno de los cuatro grandes inventos de la antigua China, junto al papel, la imprenta y la brújula. Solemos tirar petardos en fiestas importantes, como la Fiesta de Primavera, es decir, el Año Nuevo chino. Los fuegos artificiales son una costumbre similar. A nivel popular, existe la creencia de que sirven para ahuyentar la mala suerte y atraer a la esperanza», explica Xialin.

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De este modo, la actividad se desarrolló a lo largo de dos tardes. En su primer encuentro, los alumnos del centro y los voluntarios de la colla realizaron las máscaras con yeso, que amoldaron a los rostros de los niños. Y el pasado jueves llegó la hora de pintarlas, además de realizar sus trajes de dimonis, con los colores ocres y rojizos que caracterizan la indumentaria de Maleïts Encabritats. Pero antes de ponerse manos a la obra, para familiarizarse con la fiesta, desconocida para muchos de ellos, los niños vieron un video de un correfoc. Aunque comprobasen que debajo de la temible máscara y su aspecto andrajoso se esconde una persona de carne y hueso, los críos no acababan de fiarse de los diablos.

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«¿Qué? ¿Te gustaría ser un dimoni?», le preguntó un voluntario a Carlos Du, de nueve años, a lo que respondió: «Más o menos, dan mucho miedo. Pero ha sido divertido». Aún así, los alumnos de Huayue lo pasaron muy bien con la actividad. «Conocíamos a los dimonis. Nos daban un poco de miedo, pero lo hemos perdido con el taller. Ha sido muy guay. Todavía no nos dejan salir a quemar, pero nos encantaría», contaban los hermanos Óscar y Mario Lin. No solo fueron niños de ascendencia china los que participaron en la actividad, sino todos los jóvenes alumnos del centro. «En la escuela aprendo mucho aunque los caracteres chinos son lo más difícil. Me ha gustado esta actividad, pintar las máscaras ha sido muy divertido», afirmó Noe Couture, que aprende mandarín en Huayue desde hace dos años. Con los miedos superados y los ropajes preparados, los alumnos de Huayue participarán en las fiestas de verano de Son Rapinya, que arrancan mañana, el próximo domingo en la trobada de gegants y el posterior correfoc.