«Cuando subo al escenario siento que soy el Felip de antes»
Felip Báez, un profesor de Educación Física con esclerosis múltiple explica sus experiencias en Els meus dimonis i jo, hoy en La Movida
Profesor, músico y deportista consumado, el mallorquín Felip Báez tuvo que redefinir su vida al ser diagnosticado con esclerosis múltiple. Hoy se dedica a la escritura y presenta su primer espectáculo en Palma. | Pere Bota
Xavi SolàPalma20/03/25 4:00Actualizado a las 08:10
Incertidumbre, dolor y resiliencia son tres palabras que conviven con Felip Báez, un profesor de Educación Física, músico y deportista consumado al que la esclerosis múltiple le arrojó a la lona.
Cuando le diagnosticaron la enfermedad de las mil caras perdió su trabajo y a su pareja. Se hundió. ¿Como pasar página cuando las cosas que más has amado se quedan atrás? Pero sacó fuerzas de flaqueza, consciente de que no se puede dar vida a los fantasmas porque te devoran. Se rehizo y desarrolló una vocación oculta por la escritura, y gracias a su pluma certera ha armado un espectáculo titulado Els meus dimonis i jo, un monólogo a dos voces compartido con Marina Morro -«ella es la voz de mi conciencia»- en el que comparte su historia y cuenta cómo le ha cambiado la vida.
Nos citamos en el domicilio de este apasionado de la música metal y el fútbol -llegó a entrenar en las categorías inferiores del Girona F.C.-, que además ha escrito tres libros, el último verá la luz en Sant Jordi. Nos recibe su madre, Inmaculada Mestres, una mujer de mirada bondadosa y cansada. «En Felip és al final del passadís», nos indica amablemente. Más tarde asomará por el salón iluminando el cuarto con su sonrisa orgullosa. No existe poder mayor sobre la faz de la Tierra que el amor de una madre. Escuchar el relato sobre el antes y el después de su vida es un ejercicio transformador, me hace pensar en aquella cita del poeta francés Paul Éluard: ‘Hay otros mundos pero están en este’. La sala La Movida acoge hoy, a partir de las 20.00 horas, este espectáculo que no deben perderse.
Felip Báez no pierde la sonrisa.
¿Qué va a encontrarse el público que acuda a ver ‘El meus dimonis i jo’? — Es mi historia, la visión de una persona conviviendo con la esclerosis múltiple. Me la diagnosticaron a los 35 años y hay una vida anterior y una vida posterior, la obra va de cómo me adapto a los cambios y cómo me afectan estos cambios.
¿Cómo se explica una enfermedad? — Yo he explicado mis casos reales del día a día, mis dificultades, mis alegrías y mis enfados.
¿Le ha costado sacar el lado cómico de su situación? — Mira, hay una frase que digo al principio de la obra: ‘Por culpa de la esclerosis múltiple me vi sentado en una silla de ruedas, pero gracias a la esclerosis múltiple he podido escribir y hacer cosas que nunca imaginé que podría hacer’.
¿Cuándo y por qué decide embarcarse en este proyecto? — Trabajaba en Girona, allí me diagnosticaron la esclerosis múltiple. Daba charlas en los colegios sobre la enfermedad y cuando regresé a Mallorca intenté hacerlo pero no tenía tanta repercusión, y entonces un amigo me animó a teatralizar mi historia y de ahí nació la tragicomedia Els meus dimonis i jo.
Su espectáculo es una mirada hacia adentro, imagino que en cierto modo le permite huir… — Tras el diagnóstico descubrí facetas mías que desconocía, y a través de ellas siento que huyo. Cuando subo al escenario del teatro huyo, siento que soy el Felip de antes.
Conocemos las secuelas físicas de su enfermedad, pero ¿cómo le cambió la vida a nivel mental? — Hay dos partes muy diferenciadas. La primera es una fase que tengo que superar, y es aprender a convivir con los dimonis, ese aprendizaje te da un plus positivo a nivel cognitivo que abre una segunda fase que te lleva a aprender a hacer cosas que antes no sabía hacer, a pensar más rápido y mejor.
¿Cómo fueron los primeros meses desde que recibe el diagnóstico? — El diagnóstico no fue lo más grave, yo no era del todo consciente de lo que se me venía encima. Cuando tuve que dejar de conducir, de trabajar, reducir mi vida social, postrarme en una silla de ruedas y dejar a mi pareja en Girona fue el punto de inflexión más duro.
«La obra va de cómo me adapto a los cambios y cómo me afectan estos cambios»
¿Cuándo dejó de estar enfadado con la vida? — En la obra hay una parte trágica en la que hablo de un intento de suicidio, que no es real porque nunca lo he intentado, aunque sí que lo piensas. Cuando pasé a la otra fase fue a raíz de un concierto de Blind Guardian en Barcelona, yo no quería aceptar la silla de ruedas, no veía la realidad. Y aquel día al ver todas las facilidades que nos pusieron para entrar los primeros y sentarnos donde quisimos pensé ‘ostras, estoy empezando a aceptar los cambios de mi vida’.
¿Dónde encuentra consuelo e inspiración? — En las cosas que realmente puedo hacer, como la escritura, el teatro y la poesía. Me dan una vía de escape de la silla de ruedas, me dan una autonomía que me hace sentir muy bien.
¿La música ha perdido protagonismo en tu vida? — Al contrario, ha ganado protagonismo porque me ayuda a evadirme.
¿Qué canción le ha ayudado a levantarse cuando más lo ha necesitado? — Hay muchas canciones. En la obra tocamos una canción que me ayuda mucho: Cuesta abajo, de Los de Marras.
«Cuando tuve que dejar a mi pareja en Girona fue el punto de inflexión más duro»
¿Qué consejo le daría a una persona recién diagnosticada? — Que aprenda a ver aquellas cosas que existen y puede hacer por encima de sus limitaciones, como viajar. Son cosas que están ahí pero no sabemos ver hasta que no superamos el proceso de adaptación.
¿El público llora o ríe más? — Las dos cosas, la parte de llorar es durilla pero también hay parte de risas.
He sabido que le gusta mucho viajar, ¿encuentra un asidero a la vida descubriendo otros lugares? — Sí, en mi último viaje he ido a Islandia. También he visitado Irlanda, París, Londres y otras ciudades europeas.
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