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Un club de fútbol, digamos el Barça, es pillado abonando millones durante años al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, y tras varios meses de silencio mientras crece el escándalo y se abre una investigación judicial por corrupción, el presidente de dicho club, de pronto, en lugar de urdir algún tipo de explicación, lanza una delirante perorata y se declara víctima de sucias falacias y linchamiento mediático, lo que empeora mucho la situación. ¿Es tonto ese presidente de club? No, para nada. Lo mismo hizo Felipe González cuando el caso Filesa o el caso Roldán, o Jordi Pujol tras la quiebra fraudulenta de Banca Catalana. Y por supuesto Rajoy en el escándalo Gürtel, del que no sólo se declaró inocente, sino víctima. Porque no era un caso del PP, sino contra el PP, aseguró a gritos. Igualito que esa sucia conjura madrileña contra el Barça. A veces, cuando las cosas se ponen feas para un grupo, el líder toma una decisión inexplicable que logra empeorarlas más. No, no es tonto, es por la moral de la tropa, que hay que mantener como sea. Ahora mismo, un partido de Gobierno que promulgó una ley calamitosa, lejos de arrepentirse de ello, denuncia que el Gobierno la ha reformado aliándose con el enemigo fascista, lo que vuelve hedionda dicha reforma. Táctica aparentemente absurda, pero que ayuda a la moral de la tropa. ¡La moral de la tropa! Siempre me ha fascinado esta expresión, de origen antiquísimo y guerrero pero que lo mismo sirve ya para el fútbol que para la política o los negocios. Porque es muy fácil meterse con los dirigentes cuando deciden que si las cosas van mal lo mejor es acabar de joderlas, pero qué me dicen de la tropa. La tropa, que más o menos somos todos, no únicamente tiene la moral frágil, sino muy rara y caprichosa. En tanto que individuos, cada cual tendrá la que tenga, que no tiene porqué ser igual que la del grupo. Pero en tanto que tropa, es una moral primitiva, y exige decisiones muy básicas para mantenerla. Vamos o no vamos ganando es la cuestión. Cuestión que explica la mayoría de decisiones inexplicables que configuran la actualidad. Todo por la moral de la tropa. Sí, a mí también me saca de quicio esa moral. Hay que joderse.