Imagen de la finca de La Trapa tras el terrible incendio que ha afectado a un 70 por ciento de su superficie. | Teresa Ayuga

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El incendio forestal que desde el pasado viernes ha quemado unas 2.000 hectáreas de la Serra de la Tramuntana, ha afectado al 70% de la finca de La Trapa, adquirida por la organización ecologista Gob en 1980 con pequeñas aportaciones de muchas personas.

El Gob informa en un comunicado de la primera evaluación de los daños que se han producido en esta finca, que ya sufrió un incendio y que estaba siendo reforestada por esta entidad con la ayuda de voluntarios.

El incendio que comenzó el pasado viernes en el municipio de Andratx no ha afectado a una parte importante del sector sur de La Trapa que mira a Sant Elm y por donde discurre la subida de los dos accesos principales, señala la organización.

Asimismo se ha salvado del fuego la mayor parte de la superficie agrícola que ocupa la vall de Sant Josep, donde también se encuentran los restos del monasterio trapense, y han quedado algunas pequeñas manchas de verde en diversos puntos.

El incendio ha destruido seis de los ocho cierres que se habían realizado para proteger la reforestación de las cabras asilvestradas y para alojar el rebaño de la finca, en especial, asnos y ovejas, que se encuentran en buen estado.

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La red de distribución e impulsión del agua para el riego y la autobomba también se han perdido con el fuego, que ha quemado las colmenas que producía la miel para la finca ayudando a la polinización de la vegetación y los cultivos.

El Gob destaca que «afortunadamente» se han salvado los fruteros de nísperos, albaricoques, así como los perales, higueras, olivos, y cerezos, entre otros, en la zona agrícola, que alimenta especialmente a la fauna silvestre.

No obstante, el entorno de la bajada de la pista forestal hacia las casas se encuentra «gravemente desestabilizada» y ya se puede ver el rodamiento de piedras y la caída de tierra.

Finalmente, el Gob ha expresado su «inmenso agradecimiento» por las muestras de solidaridad y el compromiso de ayuda expresados por las más de 3.000 personas que se han unido hasta ahora a su llamamiento para colaborar en las recuperación de la finca, que cuenta con una reserva biológica.

«Estamos desbordados y emocionados», apunta el Gob, que anuncia que a partir de septiembre tiene previsto comenzar a contar con la ayuda de estos voluntarios tras la valoración de daños y planificación de las intervenciones prioritarias.