El stand de sake fue una de las novedades de este año.

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Un total de 170 bodegas llegadas de todas partes de España y el extranjero acudieron el jueves por la tarde a Can Bernat para participar en la octava edición de Viniterraneus, demostrando que este certamen ya se ha consolidado como uno de los mayores showroom del sector en nuestro país.

No en vano, tras celebrar su primera edición un 29 de octubre de 2001, Viniterraneus, que tiene una periodicidad bianual, ha terminado por ser considerada por la mayor parte de los expertos del sector del vino como un lugar imprescindible para «dar a conocer los magníficos y variados caldos que tenemos en España y fuera de nuestras fronteras", tal y como confirmó Javier Escandell, gerente de Enotecum y organizador del evento.

Además, con el fin de seguir mejorando este showroom, en esta ocasión se añadieron distintas novedades. Así, por ejemplo, y con la intención de que la degustación de los vinos fuese más llevadera la organización preparó una serie de stands gastronómicos en los que se podía disfrutar de todo tipo de platos preparados a unos precios muy asequibles para todos los bolsillos. «Todo tenía que salir muy bien, así que hicimos todo lo posible para que se produjera un maridaje perfecto entre el vino y todo lo que le rodea, con exposiciones de cristalería, armarios climatizados, complementos de servicio y todo lo relacionado con este mundo», explicó Escandell.

Incluso, durante la jornada se llevaron a cabo distintos talleres de coctelería, en los que participaron firmas como Fever Tree, Martell, Gin Raw o Sipsmith aportando una selección de los Spirits Premium más interesantes que se pueden encontrar actualmente en el mercado, y se presentaron en exclusiva distintos tipos de sake (bebida tradicional japonesa) y una serie de cookies elaboradas especialmente para degustar mientras se disfruta tranquilamente un buen gin tonics.