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Ni ante nueve durante un buen puñado de minutos. El Atlético Baleares parece condenado a no poder mantener la categoría después de firma un empate (1-1) ante el Sabadell en un partido en el que se adelantaron los blanquiazules pero Migue neutralizó el tanto de Fullana.

El ATB se complica aún más si cabe la permanencia. Y eso que el partido se puso de cara bien pronto. Fullana en el minuto 15 anotó de penalti e hizo lo más difícil, poner con ventaja a su equipo, que veía como el Sabadell había venido a hacer su partido. Sin alardes, estilo Seligrat, pero muy serio siempre.

El tanto espoleó a los locales, que tuvieron sus mejores minutos. Los catalanes, por su parte, veían como eran los locales como manejaban el encuentro a su antojo en búsqueda del segundo tanto, que no llegaba.

Pasada la media hora el Sabadell adelantó líneas y con ello amenazaba al Atlético Baleares, que se defendía como podía. Ese paso al frente de los arlequinados propició que Hugo Díaz estuviese a punto de anotar el segundo, pero su vaselina por encima de Roberto se marchó fuera y con ella la posibilidad de casi matar el partido. Antes de acabar la primera mitad fue expulsado el visitante Víctor. No iba a ser la única roja.

El segundo acto se inició con otra ocasión de Hugo Díaz, que se topó con una espectacular intervención de Roberto. Los de Mandiola eran superiores en el marcador y sobre el césped pero estaban perdonando demasiado y esto en el fútbol se paga. Apenas dos minutos después del posible 2 a 0 se pasó al empate después de que Migue anotase de manera magistral un lanzamiento de falta directa. Jarro de agua fría para las intenciones de los mallorquines.

El tanto no amedrentó a los locales, que siguieron intentándolo. Kike la tuvo pero de nuevo Roberto sacó a pasear su manó para evitar el gol. En el 73 fue expulsado un jugador del Sabadell y parecía que se ponía de cara el partido para el ATB, pero ni con esas. Con dos jugadores más, el Atlético Baleares se volcó pero unas veces por falta de puntería y otras por Roberto, el gol no llegaba. Y es que en el 92 un cabezazo de Manu pudo ser el 2-1 pero el portero visitante se volvió a lucir. No quería llegar el gol y el partido murió. Y con él la esperanza de acercarse a la salvación de los de Son Malferit.