Baloncesto ACB

Sergio Rodríguez pone en bandeja el derbi al Estudiantes

Los colegiales dan una lección y acentúan la irregularidad del equipo de Maljkovic

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ADECCO ESTUDIANTES 95
REAL MADRID 71

ADECCO ESTUDIANTES (14+29+29+23): Azofra (0), Jasen (17), Jiménez (13), Patterson (9), Garcés (10) -cinco inicial-, Loncar (16), Iturbe (5), Vidaurreta (12), Rodríguez (13) y Miso (0).

REAL MADRID (21+19+19+12): Bennett (17), Bullock (11), Gelabale (3), Reyes (12), Burke (8) -cinco inicial-, Stojic (3), Bueno (2), Sonko (0), Fotsis (2), Herreros (7) y Hervelle (6).

Àrbitros: De la Maza, Guirao y García León. Sin eliminados.

Jorge Muñoa|MADRID

Sergio Rodríguez decantó el derbi número cincuenta entre el Estudiantes y el Real Madrid en la temporada regular del lado estudiantil y saldó cuentas de la derrota encajada el viernes pasado en la Copa apeando a los blancos del liderato liguero, ahora en manos del Tau. Tres derbis en un mes pueden llegar a cansar -uno en Liga, otro copero y éste-. Seis en la misma temporada que todavía no ha terminado aún más. Pero la acumulación de partidos no cambió la decoración del sexto cara a cara madrileño, amenazado al principio por la posibilidad de un desenlace súbito y reanimado por el base canario hasta el éxtasis local del epílogo.

El Madrid partía con tres choques más a las espaldas que los colegiales -dos en la Copa y uno en la Euroliga-. Bozidar Maljkovic suspira por unos días de descanso, pero el calendario exige mucho. Lo que tiene el Estudiantes, menos atareado, se llama irregularidad, simplemente. Por eso, la frescura de un hombre que además de joven tiene talento y ambición salvó el partido de una muerte prematura. Sergio Rodríguez rescató al Estudiantes cuando el desequilibrio que de vez en cuando le atenaza le puso a los pies del equipo blanco. Un parcial de 0-13 y cinco minutos sin anotar -del cuatro al nueve- colocaron al cuadro estudiantil al borde de un K.O. directo (de 11-8 a 11-21).

El Madrid ganó la partida que le habían planteado en la zona y, de pronto, empezó a jugar como si enfrente no hubiera contrario. Tocaba el turno del mejor jugador del último europeo júnior. Para empezar, el base canario rompió la sequía anotadora local con un triple en la última acción del primer cuarto (14-21). A continuación, miró a los ojos al francés Moustapha Sonko y cogió el pulso al partido. Rodríguez dirigió, anotó y consiguió despejar la mente de un equipo estancado hasta entonces en la inoperancia. La labor del estudiantil significó un parcial de 16-6 (27-27 m.16), la resurrección del equipo del Magariños y, con ella, la de un derbi que apuntaba hacia un final súbito en medio de continúas pérdidas (veinte en el primer tiempo entre ambos.

Hasta Louis Bullock aparecía con cuentagotas. No así Loncar. Los dieciséis puntos que el alero acumulaba a falta de los siete minutos finales materializaban en números el efecto de Sergio Rodríguez en el partido. Tocado de gravedad, el Madrid lanzó el último intento. El resto consistía en levantar 16 puntos (78-62). El Estudiantes sentía a su presa favorita entre las garras y no la dejó escapar, incluso incrementó el castigo. Ahora, los del Ramiro presumen de haber ganado los dos últimos derbis.

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