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La enésima cacicada de la FIDE ha salpicado a Calvià. El organismo, envuelto en una dinámica de corrupción que genera dudas en el mundo del ajedrez, ha castigado a la Federación Española y de paso ha recordado que, según su punto de vista, las condiciones en las que se desenvolvió la 36ª Olimpiada y el rendimiento de su organización estaban «lejos de ser satisfactorias», tal y como informó en un comunicado oficial tras reunirse su Comité Ejecutivo en la capital georgiana, Tiflis. En el citado encuentro, la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), descontenta con la Olimpiada de Calvià, retiró su confianza a España para organizar torneos oficiales mientras siga en su puesto el actual presidente de la FEDA, Javier Ochoa. El Comité Ejecutivo de la FIDE emitió un comunicado en el que expresa que ha considerado varios informes y experiencias personales de miembros del Comité, personal de la FIDE y otros implicados, aunque coge fuerza la posibilidad de que esta medida tenga su origen en la agresión que denunció el vicepresidente de la Internacional, el georgiano Zurab Azmaiparashvili, quien protagonizó un desafortunado incidente en la ceremonia de clausura de la Olimpiada. El citado Comité concluyó que la preparación y las condiciones finales de la organización y de la FEDA en la Olimpiada de Ajedrez celebrada en Calviá en octubre de 2004 estaban «lejos de ser satisfactorias», opinión que no comparten ni jugadores, ni árbitros, ni federativos ni técnicos, muchos de los cuales hablan de Calvià'2004 como la mejor Olimpiada de todos los tiempos.

Todo apunta a que la medida adoptada por la FIDE es una clara represalia, ya que ni la FEDA y la organización de la Olimpiada optaron por declarar en favor de Azmaiparashvili, quien fue denunciado por agresión por parte de la Guardia Civil de Calvià, tras el altercado que protagonizó. Desde el Comité Organizador de la Olimpiada se resta importancia. El director general de Desarrollo Estratégico del Ajuntament de Calvià, Antoni Rami, tenía constancia desde la mañana de ayer de la comunicación federativa, que le llegó de manos del propio Javier Ochoa. «No hay nadie interesado en organizar torneos oficiales en España. Esta medida no es más que una rabieta por la agresión que protagonizó Zurab Zamaiparashvili. Por cosas como estas, mientras siga esta cúpula en la FIDE no volveremos a organizar nada conjuntamente», explicó Rami, quien recordó que los torneos más importantes del mundo «son privados».

Las competencias de la Internacional se limitan a Campeonatos del Mundo «aunque el suyo está muy devaluado y eso les preocupa», Olimpiadas y poco más. De la misma manera, Rami confirma que las relaciones con la FIDE «no eran buenas. Nunca quisieron que la Olimpiada se celebrara en España, pues Javier Ochoa es el líder de la oposición a la actual presidencia del ente. Por eso ha sido la víctima de esta maniobra y no quieren saber nada de la Española», añade Rami. Las elecciones en la Federación Internacional y el hecho de que Javier Ochoa encabece una unión iberoamericana, con la importante cantidad de votos que atesora, es el argumento a través del cual la FIDE pretende debilitar su figura, aunque la FEDA responderá a este ataque, tal y como confirmaron el presidente de la Federación Balear y vicepresidente de la Española, Santi Andreu, quien dijo que aquí «no tuvieron privilegios y fueron tratados como lo que son, dirigentes de ajedrez». Ochoa declaró que se trata de «un daño injustificado. No están capacitados para hacerlo, deben ser neutrales, pero ya sabemos cómo funcionan y vamos a agotar todas las vías», explicó el dirigente de la FEDA. Incluso la propia FIDE pidió a la organización de la Olimpiada que testificara en favor de Azmaiparashvili, algo a lo que se negaron dada la evidencia, que debe ser ratificada por una sentencia que será pública. Además, la Internacional pagó los gastos a cuatro testigos que declararon en favor de su vicepresidente y Gran Maestro georgiano. Posteriormente, estas personas se disculparon vía e-mail ante Calvià'2004, corroborando la versión de todos los participantes en lo que supone uno más en la larga nómina de escándalos de la FIDE.