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Hace apenas dos meses, vivía en la celda de castigo. Con la fecha de caducidad alumbrando su futuro por sus problemas físicos y cuestiones personales. Incluso llegó a ser amonestado por incumplir el reglamento de régimen interno de la entidad al no asistir al estadio de Son Moix a presenciar el Mallorca-Málaga, pese a no figurar en la convocatoria. De repente, Mark Iuliano (Cosenza; Italia, 1973) ha regresado con fuerza. A lo grande. Anteayer, en Mendizorroza, cerró el triunfo del Mallorca en Mendizorroza (0-3) con una volea de lujo que le devuelve a la primera fila del escaparate mediático. El central italiano se convirtió ayer en el centro de todas las miradas, en el objetivo de los focos. Define su gol al Alavés, una volea con la zurda espectacular tras un saque de esquina, como «el más bonito de mi carrera», aunque «marqué uno más importante con la Juventus», el primero que lograba con la Vecchia Signora, que desembocó en el 24º scudetto del conjunto turinés en la temporada 1996-97 (ver apoyo). En su carrera deportiva al más alto nivel, su promedio goleador se reduce a un gol por año, aunque marcó dos en la campaña previa a fichar por el Mallorca hace ahora once meses. Así, Mark totaliza 15 tantos en competición oficial, once de ellos en partidos de Liga.

Iuliano recordó ayer para este periódico la jugada del tanto: «Estaba marcado por un jugador del Alavés, pero se despistó. Vi que me llegaba el balón y le pegué con toda mi alma. Técnicamente es el mejor que he marcado». Ese gol, el segundo que marca con la camiseta del Mallorca -se estrenó la pasada temporada en Los Pajaritos de Soria ante el Numancia- iba dedicado al delantero griego Choutos: «Lampros me dijo que iba a marcar y por eso fui a celebrarlo con él». Para el central transalpino, la contienda de Vitoria fue la mejor cita de la temporada: «Ha sido nuestro mejor partido. El equipo ha estado muy unido y jugamos un buen fútbol. Pienso que tenemos menos puntos de los que nos merecemos. Este vestuario es muy bueno, nos llevamos todos perfectamente y esa unión se traduce en el terreno de juego». Pese a la mejoría experimentada en Mendizorroza, Iuliano opta por serenar los ánimos y atar la euforia: «No hay que dejarse llevar porque el Alavés tampoco es el Madrid. Después de ganar en Cádiz, parecía que ibamos hacia arriba y perdimos los dos siguientes partidos. Debemos mantener la calma y pensar únicamente en el próximo encuentro. Las cosas se están haciendo bien, la compenetra- ción es mayor entre los nuevos y poco a poco estamos mejorando. Pero no hay que hablar de nada más».

Con respecto a la metamorfosis sufrida en Vitoria, Iuliano apuntó a la concentración como una de las claves: «El clima inglés nos ayudó a estar más unidos, más juntos y concentrados porque el bote del balón era complicadísimo, el césped estaba muy rápido y no podíamos cometer ningún error». El central italiano opina que es más fácil jugar fuera que en Son Moix: «Es difícil atacar en casa y llevar la iniciativa. No hay demasiados espacios y nos resulta más complicado».