Imagen que ofrecían las taquillas de Son Moix durante la mañana de ayer; los socios se volcaron y se espera una gran entrada para recibir al Getafe.

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El Mallorca se ha conectado a la grada para aislarse de la crisis. Después de caer ante la Real Sociedad y agudizar su precaria situación en la tabla, la SAD balear hizo un llamamiento de auxilio a su hinchada y la afición, como suele ser habitual en estos casos, ha respondido a lo grande. En una jornada de largas colas en torno al estadio, los socios rojillos agotaron en apenas cinco horas las más de cinco mil localidades que el club había puesto a su disposición -se entregaban dos por abonado- y se espera que el encuentro del domingo ante el Getafe se convierta en la primera final del torneo.

El partido ante los madrileños marcará el devenir rojillo en el campeonato y podría suponer una de las mejores entradas de todo el curso. Aunque aún restan cerca de mil entradas en las taquillas que se pondrán a la venta entre mañana y el domingo, Son Moix está a las puertas de registrar un lleno sorprendente. El jugador número doce ya se ha pronunciado, ahora sólo falta que el equipo le acompañe. En lo estrictamente deportivo, Héctor Cúper va a darle un giro a sus apuntes antes de recibir al Getafe. El técnico argentino ha rebuscado en el interior de su vestuario los elementos necesarios para refrescar al equipo y prepara una pequeña revolución de cara a la trascendental cita del fin de semana.

Fernando Navarro, Tuzzio, Doni, Campano o incluso Toni Prats podrían asomarse de nuevo al once inicial si el de Chabas mantiene la línea exhibida ayer durante el ensayo general que dirigió a puerta cerrada. La herencia de las últimas jornadas recomendaba la inclusión de nuevas fórmulas y parece que el máximo responsable técnico mallorquinista está dispuesto a retocar las líneas maestras de la alineación con tal de modificar la ruta de su grupo en el campeonato.