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Triste. Con un rostro que destilaba añoranza por cerrar el ciclo más glorioso de su carrera deportiva, Alejandro Campano puso ayer el punto y final a su etapa en el Real Mallorca, seis años de bermellón que arrancó en el verano de 2000 con su participación en la Copa Intertoto y que finiquitó el pasado sábado, en Son Moix, ante el Zaragoza. Entre medias, una participación en la Liga de Campeones (2001-02), una Copa del Rey (02-03) o el subcampeonato de la Supercopa de España (03-04), además de 141 partidos en Primera División -es el décimo jugador que más encuentros ha disputado con el Mallorca en la máxima categoría- y 175 oficiales.

Aunque su marcha se oficializó ayer, como la de otros ocho compañeros, Alejandro Campano conocía desde hacía dos meses que no iba a continuar: «Hace tiempo que sabía que no iba a seguir, pero ambas partes, tanto el club como yo, decidimos no hacerlo público para no distraer la atención. Además, a uno siempre le queda un pequeño resquicio». El sevillano, cuyo contrato en vigor finaliza el próximo 30 de junio, ha vivido una temporada en el ostracismo. La incorporación de Jonás Gutiérrez a comienzos de campeonato le cerró las puertas de la titularidad: «Creo que es lo mejor para mí porque no quería pasar otro año igual. Ha sido una temporada muy dura y es mejor probar fortuna en otro lugar».

Campano negó haber firmado ya con el Sevilla: «No es cierto. Hay opciones que está estudiando mi representante, pero todavía no tengo nada firmado. Es un honor que un club como el Sevilla, que este año ha sido uno de los equipos que mejor fútbol ha practicado junto a Villarreal y Barcelona y además ha ganado la UEFA, se interese por mí, pero repito que no hay nada. En los próximos días quizás se pueda conocer mi destino».

Campano está orgulloso de los números que presenta después de cinco temporada consecutivas en el primer equipo: «Lo cierto es que en el fútbol actual no es habitual que un futbolista esté cuatro, cinco o seis años en la misma entidad. Y para mí ha sido un orgullo lucir el brazalete de capitán. Siempre he tratado de darlo todo, aunque unas veces las cosas hayan salido mejor que otras, pero lo he dado todo».

Preguntado por los motivos de su descenso en el nivel de rendimiento, apuntó: «No he tenido la confianza necesaria para jugar y eso es fundamental para que un jugador explote sus condiciones. ¿Manzano? Es un entrenador más de los que he tenido que ha optado por alinear a otro compañero. Son cosas del fútbol».