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FRANCE PRESS-JERUSALÉN
La matanza de al menos 56 civiles libaneses, la mayoría niños, en Qana por un bombardeo israelí ha reavivado las peticiones de casi toda la comunidad internacional para el alto el fuego inmediato en la zona, mientras el primer ministro israelí, Ehud Olmert y su ministro de Defensa, Amir Peretz, reafirmaron su intención de continuar con los ataques, e incluso ampliarlos, pese a la tregua de 48 horas establecida por el Gobierno hebreo para investigar los asesinatos de ayer.

Así, Olmert pidió «perdón desde lo más hondo de su corazón» por todas las muertes de niños y mujeres en Qana, quienes, apuntó «no eran nuestro objetivo, no eran nuestros enemigos y no íbamos a por ellos», a pesar de lo cual dejó claro que «no hay alto el fuego, no va a haber alto el fuego. Estamos dispuestos a ganar esta batalla», afirmó. «No renunciaremos a nuestro objetivo de vivir una vida libre del terrorismo», prosiguió el primer ministro, un día después del ataque aéreo. Una vez más, Olmert se dirigió al pueblo libanés y aseguró que el Líbano no es enemigo de Israel, que el enemigo es el líder de Hezbolá, el jeque Hassan Nasralá. «No estamos luchando contra el pueblo libanés, no estamos luchando contra su Gobierno. Estamos luchando contra el terrorismo y no pararemos hasta expulsarlo de nuestras fronteras», declaró.