Los restos de Skase descansarán en Mallorca tras ser incinerados

La familia del magnate australiano piensa quedarse a vivir en la Isla

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S.C./EFE
Los restos del magnate australiano Christopher Skase descansarán, tras ser incinerados ayer en el tanatorio de Bon Sosec, en Palma. La familia del difunto piensa quedarse a vivir en Mallorca, según aseguró su portavoz, Tony Larkins, marido de la hijastra del empresario, Amanda. «Hemos contado con el apoyo de muchos amigos y mallorquines, al igual que de los miembros de la Policlínica Miramar, por lo que nos hemos sentido muy arropados», comentó el matrimonio Larkins a la entrada del tanatorio, aunque ambos rehusaron hacer comentarios sobre los problemas legales que pueden acaecer a partir de ahora.

La familia y amigos del empresario, que durante una década fue el fugitivo más buscado de Australia, llegaron al tanatorio de Bon Sosec en torno a las once y media de la mañana, hora en la que comenzó un breve velatorio de cuarenta y cinco minutos al que asistieron, además de los Larkins y su hija, Charlotte, la viuda de Skase, Pixie, y el abogado del difunto, Antoni Coll. La viuda de Skase, llorando y visiblemente muy afectada, abandonó el velatorio abrazada por Tony Larkins y seguida muy de cerca por su hija Amanda para entrar en la cafetería del tanatorio momentos después a la espera de que comenzara la incineración del cadáver.

A las 12.20 horas comenzó el proceso de incineración del cuerpo de Skase que, según fuentes de Bon Sosec, se completará en un período de unas cinco horas. Christopher Skase murió en la noche del pasado domingo en su casa del Puerto de Andratx, a los 51 años de edad, tras una larga enfermedad pulmonar que se complicó con un cáncer de estómago. La mala salud de Skase se vió agravada, según su familia, por la persecución a la que se vió sometido.

El empresario huyó de Australia en 1991 y se refugió en Mallorca para evitar ser enjuiciado por 32 acusaciones relacionadas con el colapso de su imperio, valorado entonces en unos mil millones de dólares, y el desvío de más de ocho millones de dólares que pertenecían a Qintex, tras declararse en quiebra con deudas personales de unos 130 millones de dólares. La extradición de Skase se encontraba en la actualidad en un proceso avanzado después de que el Tribunal Constitucional español rechazara el pasado mes de marzo la apelación presentada por sus letrados sobre la orden de deportación.

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