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La compañía aérea LTE, con sede social en Palma aunque con capital mayoritario de la sociedad italiana My Way Airliners, se encuentra, también, al borde de la suspensión de pagos como consecuencia de la crisis financiera que le ha obligado a cancelar todas sus operaciones. LTE se suma a Futura y Spanair en la lista de empresas del sector aéreo español incapaces de superar las condiciones económicas adversas de los últimos meses, en especial el incremento en el precio del combustible y la reducción de la demanda.

El sector aéreo siempre se ha mostrado como uno de los más sensibles ante los períodos de recesión económica como el actual, aunque resulta soprendente la rapidez con la que han sucumbido a los primeros embates. Todo indica que en LTE, como en el resto, se ha gestionado al límite de los recursos "en otros casos se ha producido una clara descapitalización empresarial como en Futura" y ahora se están pagando las consecuencias, la primera y más grave con la destrucción de puestos de trabajo.

Durante los años de bonanza, España ha propiciado numerosas aventuras empresariales que ahora se están estrellando con la realidad de la crisis. De este proceso no se están librando las compañías aéreas, aunque es justo reconocer el esfuerzo de aquéllas que han sabido optimizar su gestión sin tener que llegar a soluciones tan drásticas, aspecto que revaloriza la profesionalidad frente a las operaciones especulativas como mejor garantía para su continuidad.

En este contexto es comprensible la tensión y preocupación que se acaba generando en el eslabón más débil de la cadena, el que corresponde a los trabajadores, que ven en el paro su futuro más inmediato.