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La verdad es que no tengo idea de qué se trata, ni su origen, pero es una buena excusa para pasarlo bien». Ésta era la respuesta de la mayoría de jóvenes que celebraron un año más esta fiesta de origen celta que cada día gana más adeptos en Mallorca.

No importaba el origen ni su historia, Halloween es un buen motivo para lucir un buen disfraz, para reunirse con los amigos, para irse de botellón y, posteriormente, de marcha en alguna de las discotecas y clubes del Passeig Marítim. Los sitios de fiesta estaban preparados, con fiestas organizadas, concursos de disfraces y una decoración acorde a esta celebración.

Superhéroes, muertos vivientes, sacerdotes y personajes sacados de más de una película de terror fueron los preferidos por los chicos, mientras que las féminas fueron más osadas a la hora de elegir una careta: Brujas, gatas, conejitas, chicas policías, diablesas y enfermeras sexy. La fiesta prosiguió hasta altas horas de la madrugada al son de la música electrónica y house cargada de alegría y un muy buen ambiente marcado por la fantasía y sensualidad de la noche.