Cañellas, Grimalt y Ferrer, de UM, el día que dejaron el Govern. | Michel's

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'Populares' y socialistas se enzarzaron ayer en una polémica sobre la 'legitimidad' del actual Govern y de los pactos con Unió Mallorquina (UM) que llevaron al PSOE a la presidencia de los principales cargos institucionales de Balears tras las elecciones de 2007.

Fue a raíz de un pregunta sobre la imputación de dos cargos de UM en una supuesta 'compra de votos' en Palma (el ex conseller Cañellas y la ex concejala Cerdó), cuando la portavoz del Ejecutivo, Joana Barceló, justificó tanto el pacto con Unió Mallorquina como su expulsión de todos los gobiernos el pasado mes de febrero.

Barceló, en el turno de respuestas a los medios de comunicación tras despachar en siete minutos la referencia de los aprobado ayer, afirmó que tan «correcto» fue pactar como romper y precisó que si existió esa supuesta compra de votos, que ahora indagan los tribunales, sucedió «en la pasada legislatura», «cuando UM gobernaba con el PP».

Consellers imputados

La respuesta soliviantó al PP, hasta el punto que su secretario general, Miquel Ramis, dijo que «cuatro consellers que han formado parte del Govern de Antich están imputados», que el PSOE fue el principal beneficiado y que el Govern sacó adelante los presupuestos con el voto de Bartomeu Vicens, de UM, cuando ya estaba imputado por un caso de corrupción por el que cumple condena en prisión.