La Cruz de la Juventud salió en procesión por las calles de Palma. | Jaume Morey

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La Cruz de la Juventud salió en procesión por las calles de Palma, desde la iglesia de Sant Francesc hasta la iglesia de la Anunciación, donde se encontró con la talla más venerada de Palma, el Crist de la Sang. Al finalizar el acto, se rezó una oración, que fue presidida por el obispo de Mallorca, Jesús Murgui, que estuvo presente en todo momento al lado de la Cruz.

Murgui invitó a los presentes a rezar por todas las personas «destrozadas», en referencia al destrozo que sufrió el Crist de la Sang hace unos años. «Pero igual que esta imagen fue destrozada y maltratada, también fue restaurada. Los cristianos somos enviados por Jesús a restaurar las imágenes rotas, solas, de nuestros hermanos».

Durante el trayecto, un grupo de jóvenes fue invitando a los ciudadanos de Palma a reflexionar sobre las «cruces» que muchas personas de nuestra sociedad sufren cada día, tales como el abandono, maltrato, inmigración, abusos, etc. Los jóvenes llevaban estos y otros temas de reflexión estampados en sus camisetas.

Sant Francesc

Unas 3.000 personas se reunieron ante la Cruz de la Juventud para rezar, durante la madruada del viernes al sábado en la iglesia de Sant Francesc. Según ha informado el Obispado de Mallorca diferentes grupos de la diócesis se turnaron durante toda la noche para velar la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud. Voluntarios de la Orden Hospitalaria de Malta se encargaron de abastecer a los participantes con agua, chocolate, cafe y galletas durante toda la noche; además, habilitaron un puesto de socorro con cuatro médicos y enfermeros voluntarios.

Durante la jornada de hoy tendrá lugar la subida de la Cruz de los Jóvenes de Randa a Cura y la bendición de la Cruz de las Cruces de Mallorca, obra de Jaume Falconer, por parte del obispo Jesús Murgui. Se trata del acto centra de las actividades organizadas por la delegación de Pastoral de Juventud para conmemorar la llegada de la Cruz de los Jóvenes a Mallorca.