Andreu Bou y Guillem Vila. | M. À. Cañellas

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La Central Sindical Independendiente de Funcionarios (CSIF) de Balears ha impugnado la convocatoria de la oposición de 134 plazas de técnicos de enfermería en la que se exige el nivel B de catalán y la resolución del director general del IB-Salut, Juli Fuster, por la cual se dispensa de la exigibilidad del conocimiento del catalán a los enfermeros y los médicos.

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Así lo explicaron el presidente del CSIF, Andreu Bou y el responsable de sanidad de la organización sindical, Guillem Vila, que anunciaron que el pasado martes presentaron, ante la sala de lo contencioso administrativo del Tibunal Superior de Justicia de Balears, la impugnación.

El CSIF plantea la eliminación de las resoluciones impugnadas en base al artículo 14 de la Constitución Española, en el que se establece que los españoles son iguales ante la ley. «Las resoluciones que impugnamos infringen lo que establece la Constitución», afirmó ayer Bou y añadió que «la que convoca del concurso oposición corrobora que efectivamente existe un trato de desigualdad entre el personal del mismo sector, ya que les exige a las personas que ostentan la categoría de auxiliar de enfermería los conocimientos del catalán correspondientes al certificado B1». «O todo el mundo tiene que acreditar el catalán o tiene que ser un mérito», afirmó Guillem Vila.