Arzalluz criticó los cambios de Aznar y militantes del PP en el tema de la Constitución española.

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EFE - BILBAO/BARCELONA Arzalluz compareció en Bilbao en conferencia de prensa acompañado por los portavoces del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, y en el Senado, Joseba Zubia, y justificó su presencia en el acto no por su condición de presidente del EBB, sino porque era el portavoz en el Congreso «en los días de autos» del debate constitucional. El dirigente nacionalista retó al Partido Popular y al PSOE a un debate para «ver quién ha acatado mejor la Constitución» hasta ahora porque «cuando les ha convenido han hecho un capirote de la Constitución y el Estatuto».

Destacó que el PNV no ha cambiado nunca su postura sobre la Carta Magna, que no apoyó en 1978 y para la que pidió la abstención en el referéndum, y lo argumentó entregando el documento que el PNV envió entonces a sus organizaciones locales analizando el texto constitucional, aunque «ahora nos satanizan por no ser constitucionalistas». Asimismo se repartieron copias de los artículos que el presidente del Gobierno, José María Aznar, publicó en aquella época en contra de la Constitución, sobre los que Arzalluz comentó que «esta gente» que cambia «tan fuertemente» de opinión «me da miedo porque ¿y mañana qué?».

En concreto Arzalluz e hizo referencia a dos artículos del actual presidente del Gobierno, que confirman que en su caso sí se ha producido un cambio. Uno de 1969, una carta enviada a la revista de ultraderecha «SP» cuando Aznar tenía 16 años en la que se confiesa falangista; y otra posterior de 1979, en la que se refiere concretamente a la Constitución y la cuestiona.

El presidente del PNV aseguró que su partido «siempre juega en el campo de la Constitución y el Estatuto» y calificó de «farsa» que populares y socialistas «nos echen en cara guardar» estas leyes cuando «en 21 años el Estatuto está sin desarrollar en temas importantes, lo que supone un 25 por ciento de poderes nuestros que retiene el Gobierno central». Arzalluz aseguró que es posible avanzar hacia otro marco jurídico desde la Constitución, ya sea a través de otra interpretación del texto, el desarrollo de la disposición adicional primera sobre los derechos históricos forales o la propia reforma del texto, «siempre difícil».