Batasuna atribuye el atentado a la 'guerra sucia' del Estado contra Euskadi

La coalición se suma a la repudia del Pleno del Ayuntamiento y se manifiesta en contra de la acción

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OTR/PRESS-SAN SEBASTIÀN
El dirigente de Batasuna Joseba Permach insinuó ayer que el atentado perpetrado por medio de un 'juguete-trampa' en San Sebastián y que costó la vida a una mujer de 62 años podría ser «un capítulo más de la guerra sucia contra Euskal Herria». En este sentido, afirmó que «más de una vez, detrás de ese tipo de hechos oscuros y turbios, han estado personas vinculadas a los aparatos del Estado». El argumento del partido abertzale es que ETA nunca ha cometido este tipo de acciones indiscriminadas.

Desde el partido abertzale han interpretado el atentado como un intento de «criminalizar a la izquierda abertzale». Permach dijo que ya antes de las últimas elecciones vascas, recibieron información sobre la posibilidad de que ETA «llevara a cabo este tipo de atentados indiscriminados utilizando teléfonos móviles o carteras», lo que, a su juicio corroboraba que estaba ya en marcha una campaña desde el Gobierno que perseguía desprestigiar a los abertzales.

Y es que según Permach, «jamás ha cometido este tipo de hechos de forma indiscriminada». Así, explicó que al conocerse esta información, Batasuna puso en conocimiento de miembros del PNV este «despropósito», al que no dieron «ninguna credibilidad porque se estaba buscando crear el caldo de cultivo para criminalizar a la izquierda abertzale».

Batasuna se sumó a la repudia del Pleno del Ayuntamiento de San Sebastián al atentado y trasladó la solidaridad y el pésame de la coalición abertzale a la familia de los afectados por la explosión, y anunció la presencia de una delegación de su formación en los funerales de María Francisca Eraunzetamurgil. Por ello exigió el esclarecimiento de los hechos y llamó a la ciudadanía a participar en una concentración, bajo el lema «No a los ataques fascistas contra Euskal Herria». Al acto, celebrado anoche, acudieron unas 300 personas. También desde el sindicato LAB se apunta a «los aparatos del Estado que podrían estar en el comienzo de una nueva fase de guerra sucia», al tiempo que exigió una investigación clara.

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