Interior afirma que el objetivo de ETA era golpear al sector turístico

El Gobierno intuía que los terroristas iban a demostrar que siguen teniendo capacidad para matar

| Madrid |

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Interior considera que un comando itinerante de ETA pudo ser el que colocó el coche-bomba que explosionó en un aparcamiento del aeropuerto madrileño de Barajas, y que su objetivo era atentar contra intereses turísticos. Las fuentes consultadas indicaron que la banda pretendía atentar contra intereses turísticos, al igual que en el caso de de el aeropuerto de Malága el 26 de julio, y no causar una masacre, por lo que los terroristas avisaron de su colocación con el tiempo suficiente para poder desalojar el aparcamiento.

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, dijo que tras los éxitos policiales de los últimos días «podía ser previsible» que ETA intentara demostrar «que sigue teniendo cierta capacidad» para cometer atentados. Josep Piqué añadió que es «evidente» que hay voluntad de golpear determinados intereses estratégicos o estructuras de transporte «que van en la línea de lo que ha sido el intento de ETA de perjudicar a los españoles». «Perjudicar al sector turístico es un perjuicio para todos y para nuestro bienestar en general», afirmó el ministro, y precisó que «todos estos intentos han fracasado en el pasado y estoy seguro de que seguirán fracasando».

El presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, aseguró que con este atentado ETA ha pretendido perjudicar una de las industrias de la que viven miles de familias, en alusión al turismo. Todos los partidos políticos, excepto Batasuna, han condenado el atentado de ETA contra el aeropuerto madrileño de Barajas y lo consideran una respuesta de la banda terrorista a las últimas operaciones policiales.

Con este ataque se demostraría que los terroristas mantienen su capacidad de acción tras las desarticulaciones de los comandos 'Buruntza' y 'Barcelona'. Este atentado es similar al que ETA intentó perpetrar el pasado 26 de julio en el aeropuerto de Málaga, cuando colocó un coche-bomba con entre 50 y 60 kilos de Titadine, que logró ser desactivado por la Policía. En esa ocasión, el vehículo fue robado seis días antes en Cestona (Guipúzcoa).

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