Zapatero defiende el modelo territorial de España ante la Asamblea Nacional francesa

El líder español, el primero que pronuncia un discurso en la Cámara, fue más aplaudido por la derecha que por la izquierda

| París |

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Zapatero, recibiendo una ovación tras pronunciar su discurso en la Asamblea Nacional Francesa.

Zapatero, recibiendo una ovación tras pronunciar su discurso en la Asamblea Nacional Francesa.

El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ofreció ayer ante la Asamblea Nacional Francesa un «compromiso de fraternidad» y defendió el modelo territorial de España subrayando que «la España del castellano es grande, pero lo es más sumada a la España del catalán, del gallego y del euskera».

En la primera intervención de un presidente del Gobierno español ante la Asamblea Francesa, Rodríguez Zapatero, quien inició su discurso en francés, agradeció la eficacia de la colaboración francesa en la lucha antiterrorista y respaldó los objetivos de la construcción europea.

El jefe del Ejecutivo defendió las políticas sociales que está llevando a cabo su Gobierno, la necesidad de una gestión «rigurosa y eficaz» de los asuntos públicos y el desarrollo del modelo territorial de España.

En ese contexto, señaló que la divisa de la Unión Europea «unida en la diversidad» adquiere pleno sentido para los españoles y suena con fuerza singular para las generaciones que han crecido al amparo de la Constitución y los Estatutos de autonomía».

«La España del castellano es grande, pero lo es más sumada a la España del catalán, del gallego y del euskera; la España democrática, la España constitucional es inseparable del valor de la diversidad y del respeto a su ejercicio cotidiano por todos», añadió.

Paradójicamente, fue la derecha quien aplaudió en más ocasiones al líder socialista, especialmente cuando éste enumeró políticas aplicadas en España que coincidían con las ya puestas en marcha por los conservadores en Francia, como el aumento del salario mínimo, la apuesta por el multilateralismo internacional o por el fomento de la competencia y de la productividad.

Recordó que Francia fue también un lugar de esperanza para los emigrantes españoles en las décadas de los años cincuenta y los sesenta del siglo pasado y que consideró que fueron especialmente relevantes en el devenir de la Transición y en que España tenga como seña de identidad «el ansia de Europa».

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