Pérez Rubalcaba, durante el acto político celebrado ayer con militantes socialistas en Valladolid.

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EUROPA PRESS-VALLADOLID
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, advirtió ayer al Partido Popular de que «no va a ninguna sitio» como «derecha cada día más radical, más intolerante y más inmovilista» y le invitó a sumarse a las futuras leyes de Igualdad y Dependencia así como a las reformas de los estatutos de autonomía porque serán «buenas y positivas para España».

«Mientras el PP crispa nosotros nos preocupamos por crear dos millones de empleos, mientras chilla nosotros subimos el Salario Mínimo Interprofesional, mientras desvarían nosotros subimos el número de becas y mientras se meten con nosotros y nos insultan nosotros mejoramos la sanidad», remarcó.

Rubalcaba, que cerró el mitin en Valladolid sobre los dos años de Gobierno del PSOE, manifestó que cuando los dirigentes del PP dicen que Zapatero «es un peligro para España o que es el peor presidente de la democracia» no resultan «creibles» y tampoco «van a ningún sitio haciéndose cada día más radicales».

El ministro sostuvo que el PP cada día tiene menos espacio con esa posición «radical e intolerante» pero añadió que se debe, en parte, a que no han asumido la derrota electoral de marzo de 2004 y a que «lo están haciendo mal» y, en parte también, a que el Gobierno de Zapatero «lo hace bien» y cumple sus compromisos con los ciudadanos.

Rubalcaba explicó a los militantes y simpatizantes reunidos en Valladolid, más de 650 según los organizadores, que existen dos maneras de actuar, una como el PP «cada vez más radical, más inmovilista, que no puede hablar con nadie» o como el PSOE, con un Gobierno «moderado, dialogante y reformista».

«Podemos estar cómodos, pero no hay que hacer autocomplacencia, porque a la izquierda nunca nos han regalado nada, y menos al PSOE», afirmó Rubalcaba, que subrayó que su partido «se ha currado» estar en el Gobierno y pidió a cargos, militantes y simpatizantes que trabajen para cumplir lo que queda del programa hasta las próximas elecciones.

En un acto de «balance y compromiso», el ministro dedicó la mayor parte de su intervención al debate territorial, «que ha dado mucho juego» desde que se inició el proceso de reforma de los estatutos, y en concreto el catalán, para asegurar, y que así lo trasladen los militantes socialistas, que España no va a romperse.

«No se discute el poder entre el Estado y las comunidades, sino que se trata de dar un paso más en el Estado de las autonomías y mejorar la vida de la gente, ese es el debate», afirmó Rubalcaba, para añadir que la derecha «siempre se ha opuesto a todo avance» sobre la descentralización.

Rubalcaba se mostró convencido de que el PP no sólo no derogara el Estatut catalán o los estatutos que no le gusten, en caso de llegar de nuevo al Gobierno, sino que «en unos cuantos años dirán que fueron los padres de los estatutos como lo son de la Constitución; pues si se quieren subir, aunque sea tarde, que lo hagan».