La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, ha reclamado al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) y a la Fiscalía que defiendan su inviolabilidad parlamentaria como garantía de la separación de poderes, han explicado fuentes judiciales. | ALBERT GEA

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La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, ha reclamado al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) y a la Fiscalía que defiendan su inviolabilidad parlamentaria como garantía de la separación de poderes, han explicado fuentes judiciales.

En una comparecencia este lunes de unos 20 minutos en la que sólo ha contestado a su abogado, Forcadell ha hecho un alegato a favor de su inviolabilidad, y del mismo modo que la secretaria primera de la mesa, Anna Simó --que también ha declarado como investigada--, ha interpelado directamente a la presidenta del tribunal, Maria Eugènia Alegret, y al fiscal Francisco Bañeres como garantes de la legalidad.

Asimismo, Forcadell ha asegurado que en ningún caso «transgredió» el mandato de Tribunal Constitucional al permitir que se votara la resolución aprobada el 6 de octubre de 2016, porque, según ella, se limitaba a recoger lo que se había abordado y debatido en el pleno de la Cámara catalana durante el Debate de Política General.

Esa resolución insiste en la capacidad de Catalunya para la autodeterminación, insta al Govern a celebrar un referéndum vinculante «con una pregunta clara y de respuesta binaria», pone un límite para su celebración y crea una comisión para el seguimiento del proceso de autodeterminación, entre otros puntos.

Según han indicado las citadas fuentes, Forcadell ha explicado que en el Debate de Política General el presidente de la Generalitat plantea los temas cruciales del mandato y que las resoluciones del Parlament recogen posteriormente estas líneas estratégicas, y la función de la Mesa es que estas cuestiones queden recogidas.

Precisamente este es el punto donde pivota el caso y es lo que dilucidará si hubo desobediencia: si la Mesa debe permitir todos los debates o debe establecer un veto en determinadas cuestiones, como en este caso en el que hay un mandato del TC, según fuentes judiciales.

Según consta en el reglamento de la cámara, la Mesa tiene poder para decidir la tramitación de todos los escritos y documentos de índole parlamentaria, según su artículo 37.3 sobre las funciones de la Mesa.

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Se trataría de dirimir si la Mesa hace un mero control formal de los debates y resoluciones o si tiene un poder de fiscalización sobre la naturaleza de los temas que se abordan y puede impedir algunos.

Forcadell asegura que las resoluciones parlamentarias tras este debate son la cristalización de los temas que se han abordado, por lo que, para ella, la cuestión es si el presidente de la Generalitat puede o no hablar de la independencia o del referéndum.

Según este argumento, en el momento que el presidente Carles Puigdemont planteó el referéndum como un objetivo del mandato en el pleno de política general, las resoluciones debían recogerlo y la función de la Mesa era permitirlo.

Respecto a las advertencias del letrado mayor del Parlament sobre que hay que cumplir los mandatos del Tribunal Constitucional, Forcadell ha defendido que se limitaba a una opinión general, pero que en ningún caso el letrado dice a la Mesa lo que debe hacer o dejar de hacer.

BREVES INTERROGATORIOS

El interrogatorio de las dos parlamentarias ha sido breve --20 minutos para Forcadell y 15 para Simó-- al limitarse a contestar a su abogado, Andreu Van den Eynde, que les ha planteado una quincena de preguntas a cada una.

A las puertas del Palau de Justicia ha habido una concentración de apoyo convocada por la ANC, Òmnium, AMI, ACM y Súmate, y Puigdemont y los consellers del Govern las han arropado a su llegada.