TW
6

Los Obispos del Sur de España consideran «preocupante» que la ley andaluza para garantizar los derechos, la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI suponga la imposición de una «ideologizada» visión del hombre, y creen que «excede con mucho su objetivo de combatir la discriminación».

En un comunicado con motivo de la 139 Asamblea de los Obispos del Sur celebrada entre este martes y miércoles en Guadix (Granada), los obispos manifiestan que, «aunque aparentemente persigue un fin bueno», el respeto a todas las personas al margen de su condición sexual, «en el fondo -la ley- asume todo el entramado lingüístico de la ideología de género, que pretende eliminar los conceptos de varón y mujer», separando así la identidad de la corporalidad e intentando «deconstruir el cuerpo humano, el matrimonio y la familia».

Los Obispos del Sur de España, que comprenden las diócesis de Sevilla, Granada, Almería, Cádiz y Ceuta, Córdoba, Guadix, Huelva, Jaén, Jerez y Málaga, entienden que es una ley que «excede con mucho su objetivo de combatir la discriminación» y consideran que «no es justo que, en nombre del bien común, se imponga una antropología y una determinada visión moral, que es de hecho una amenaza para la vida familiar, la educación y el ejercicio de la medicina».

Se trata por tanto de una ley que compromete a su juicio la libertad de pensamiento, conciencia, educación y enseñanza, además de la religiosa, cuando su misión debe ser la de «hacer crecer la justicia y no imponer legalmente una determinada idea moral».

Tras considerar que no son equiparables «realidades tan distintas como la homosexualidad, los estados intersexuales y la transexualidad», ven con «preocupación» que una ley «quiera abordar el tratamiento médico defendiendo una medicina que responda exclusivamente al deseo subjetivo del paciente».

«Ninguna institución tiene el derecho a imponer un tratamiento médico por razones ideológicas», señalan en el comunicado, en el que aportan las opiniones del Papa Francisco sobre los postulados de la ideología de género, que, en definitiva, «niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y mujer».

Entienden los obispos que «todas las personas, sea cual sea su orientación sexual, merecen respeto y es justo evitar discriminaciones; pero esto no puede dar lugar a la promoción e imposición de ideas defendidas por la ideología de género».

Por ello, invitan a todos, «y muy especialmente al pueblo cristiano», a no permanecer pasivos «ante el peligro que suponen los postulados de la mencionada ley para la libertad religiosa, de educación y de pensamiento.