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JxCat y ERC han proseguido este miércoles sus contactos para la investidura, pero las negociaciones se han enconado por las atribuciones que Carles Puigdemont desea mantener desde Bélgica, ante lo que los republicanos han planteado que sea Oriol Junqueras quien presida la Generalitat desde prisión.

Dos meses después de las elecciones del 21 de diciembre, Puigdemont ha admitido a través de Instagram que las negociaciones «tendrían que haber ido más deprisa», pero ha remarcado que la situación es «compleja», por lo que ha pedido no caer en «reproches» porque todos los soberanistas son «aliados».

Si bien las negociaciones parecían ir por el buen camino, fuentes de JxCat y de ERC han admitido que hoy se han cruzado dificultades sobre la figura de Puigdemont, sobre todo en las atribuciones que desearía mantener desde Bélgica, donde permanece huido de la justicia española.

Esquerra considera que Puigdemont, para el que se reservaría una «investidura simbólica» en Bélgica, no debería tener atribuciones para convocar elecciones o para elegir los miembros del gobierno, algo que según la ley correspondería al presidente de la Generalitat investido presencialmente en el Parlament, que sería otra persona.

Según han indicado fuentes de la negociación, los republicanos han expresado su malestar por las pretensiones de JxCat de que Puigdemont mantenga ciertas potestades intransferibles desde Bélgica, ante lo cual ERC ha deslizado como idea que sea Oriol Junqueras quien, desde la prisión, presida la Generalitat.

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Fuentes de ERC han puntualizado que el nombre de Junqueras sólo ha aparecido «como respuesta» al considerar que JxCat quería hacer valer la lógica de la «restitución» de los anteriores consellers pero, a la vez, incluir un nombre como el de Jordi Sànchez como posible presidente de la Generalitat, lo que no se correspondería con esta «lógica» porque no estaba en el anterior gabinete.

Las mismas fuentes de ERC han aclarado, en este sentido, que su partido no reivindica ocupar la presidencia de la Generalitat, puesto que en el pacto inicial quedó establecido que este cargo le corresponde designarlo a JxCat, mientras que la formación republicana proponía la presidencia del Parlament (Roger Torrent).
En ERC ha generado estupor que se baraje la posibilidad de proponer a Jordi Sànchez como alternativa a

Puigdemont, ya que está en prisión y ello impediría una investidura y un Govern «efectivo».
Si bien las dos partes están conformes en un reparto al 50% de los departamentos del Govern, JxCat pretende, en la línea de cumplir con la «restitución», que Jordi Turull -en libertad condicional- vuelva a ser el conseller de Presidencia, mientras que ERC reclamaría esa cartera, además de la portavocía y enseñanza, entre otras, según fuentes de la negociación.

Desde su domicilio en Waterloo, Puigdemont mantiene el silencio público sobre su futuro y no oficializa su paso al lado, mientras que de su agenda ha caído la conferencia que tenía prevista en una sala del Parlamento federal belga, ya que ha sido rechazada la reserva que había solicitado el partido nacionalista flamenco NV-A.
Por su parte, el expresidente de la Generalitat Artur Mas ha evitado valorar si Puigdemont también debe dar «un paso al lado» y nombrar a otro candidato para desbloquear la investidura, y se ha limitado a decir que está convencido de que tomará «la mejor decisión pensando en Cataluña».

En este contexto, el líder del PSC, Miquel Iceta, ha considerado que el independentismo «ha fracasado y se resiste a reconocerlo, sólo ante el juez». Mientras, sigue la prácticamente nula actividad parlamentaria pero el presidente de la Cámara, Roger Torrent, ha convocado una reunión extraordinaria de la Junta de Portavoces y otra de la Mesa para tratar, entre otros asuntos, las solicitudes de convocatoria de un pleno para desbloquear la investidura presentadas por Ciudadanos y por los 'Comunes', por lo que podrían celebrarse la próxima semana.