La codorniz está asociada a los campos de cereal y alfalfa representativos del Pla de Mallorca. | Redacción Digital

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El Servei de Caça del departamento de Desenvolupament Local del Consell de Mallorca lleva a cabo desde 2015 un estudio sobre la población de codorniz (guàtlera). El seguimiento se realiza a partir de su llegada a la Isla en los meses de febrero y marzo procedente del norte de África y hasta que abandonan la Isla.

El proyecto cuenta con la colaboración científica de uno de los mayores expertos europeos, José Domingo Rodríguez Tejeiro, de la Universitat de Barcelona. El estudio se realiza con un seguimiento de la población de codornices reproductoras en 13 localidades cinéticas de la zona central y sur de la Isla.

Cada temporada, esta es la segunda y ya se prevé una tercera, se realizan los siguientes pasos: detección de las abundancias de individuos gracias a su canto; anillamiento de capturas en vivo y liberación; toma de medidas biométricas, morfológicas, de estado fisiológico, de muda y migración de las macrorregiones geográficas donde ha estado a partir de los isótopos depositados en la queratina de las plumas y de ADN obtenido a partir de muestras de sangre.

Todo ello sirve para realizar un exhaustivo análisis de estos animales muy apreciados por los cazadores de la Isla. Ahora, después de los dos primeros años, los investigadores manejan como hipótesis «la similitud de la población mallorquina con la de Menorca, la del sur de Portugal e islas atlánticas, que se diferencia de la peninsular al ser más oscuras de plumaje y tener unos ratios alares que podrían indicar un menor componente migratorio». Y añaden que «los datos acumulados en años posteriores permitirán verificar o rechazar estas primeras ideas y, sobre todo, fundamentar un conocimiento sólido de la especie, necesario para planificar la caza adecuadamente y mejorar la gestión cinegética en colaboración con los agricultores».

Las políticas de fomento agrario están permitiendo una recuperación de la siembra de trigo, cebada y otros cereales que favorece un aumento de especies de caza menor. Pero determinadas prácticas agrícolas, como la mecanización de la cosecha temprana, no favorece a la codorniz, que ha tenido unas añadas muy flojas últimamente.